Lo dicho en voz baja por analistas diplomáticos ahora suena en Chile como advertencia: la reciente ofensiva política y militar de Estados Unidos en Venezuela podría tener consecuencias directas más allá de Caracas, hasta tocar el corazón de la economía chilena.
El periodista Rafael Cavada, desde el estudio de CHV Noticias, no se guardó nada y planteó una tesis incómoda para el espectro político local: Estados Unidos no solo busca debilitar regímenes incómodos, sino asegurar recursos estratégicos que involucran a Chile.
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Cavada trajo a la mesa un documento —referido por él como anterior incluso a las acciones recientes— elaborado por Laura Richardson, excomandante del Comando Sur de Estados Unidos, que describe a Latinoamérica como “un territorio con todo lo que necesitamos”.
Trump mira a Latinoamérica con ojos de recursos
Para el analista, esa frase no es retórica: se trata de control de petróleo, tierras raras, cobre y litio, es decir, los pilares de la economía global energética y tecnológica. Es en ese punto donde Cavada encendió la alarma: litio y cobre, dos recursos donde Chile es actor global clave, podrían verse afectados por el interés estadounidense.
No es una afirmación menor en un país cuya estabilidad económica ha sido históricamente vinculada a la demanda internacional de cobre.
La tesis de Cavada no se quedó en generalidades: sostuvo que la estrategia del gobierno de Donald Trump parece alinearse con un repliegue estratégico en el escenario global —abandonando “frentes problemáticos” en Europa con Rusia, por ejemplo— para enfocarse en asegurar recursos vitales en el hemisferio occidental. En palabras del periodista: “si uno lo analiza en términos de la estrategia mundial que tiene Trump, todo esto cabe perfecto”.
El análisis no se detuvo ahí. Cavada también cruzó la geopolítica con la política local: mencionó la afinidad entre figuras como Javier Milei y Nayib Bukele, así como la complacencia observada ante el triunfo de José Antonio Kast en Chile, como indicadores de un giro regional que podría facilitar esa agenda estadounidense.
Este enfoque, lejos de ser anecdótico, coloca a Chile en un tablero donde la defensa de recursos naturales estratégicos puede chocar con intereses foráneos que han ganado fuerza en tiempos de turbulencia económica y política global.
Consultados expertos internacionales y algunas fuentes diplomáticas, se observa una narrativa más amplia: la administración estadounidense ha mostrado un marcado interés por asegurar materias primas críticas en un contexto de competencia con China y tensiones en Oriente Medio, lo que no excluye desafíos futuros para socios comerciales tradicionales como Chile.
Si bien Washington mantiene acuerdos comerciales e intereses estratégicos con Santiago, la interpretación de Cavada —que hoy resuena en las redes y en círculos políticos— plantea una pregunta incómoda: ¿Chile está preparado para defender su litio y cobre frente a un cambio drástico en la política exterior estadounidense?















