Un nuevo flanco sacude al ya golpeado caso que rodea a Daniel Jadue. Esta vez no es un documento ni una filtración: es la voz de alguien que estuvo dentro. Su exmano derecha, Matías Muñoz, decidió hablar ante Fiscalía y lo hizo sin matices, describiendo un circuito de dinero en efectivo, supuestamente traído desde Venezuela, que —según su testimonio— se movía lejos de cualquier control institucional.
El relato es tan crudo como incómodo. El excolaborador aseguró que los recursos se entregaban “en cajas de zapatos” y también en artículos de lujo, destinados a financiar estructuras paralelas tras la caída de la Asociación de Farmacias Populares. Incluso, afirmó que los primeros sueldos de una fundación ligada al entorno de Jadue se habrían pagado con ese dinero en efectivo.
Testigo clave golpea a Jadue
Pero la denuncia no se queda en el origen de los fondos. El testigo también apuntó a un ambiente de চাপ y temor. Según su declaración, existieron amenazas para evitar que hablara y revelara detalles de la operación, lo que añade una capa aún más grave a un caso que ya incluye acusaciones de fraude, estafa y cohecho en la investigación liderada por la Fiscalía Centro Norte.
En paralelo, la defensa del exalcalde ha salido a desactivar el impacto. Ha calificado las acusaciones como falsas, inconsistentes y carentes de evidencia, intentando instalar la idea de que se trata de un testimonio interesado en medio de un proceso judicial en curso. Sin embargo, el daño comunicacional ya está hecho: la imagen de dinero circulando en efectivo y fuera de registros oficiales golpea directo al corazón del relato político que durante años levantó el propio Jadue.
Así, el caso suma un nuevo capítulo donde la frontera entre política y presunta corrupción se vuelve cada vez más difusa. Y mientras la justicia avanza, queda una pregunta flotando en el aire: ¿cuánto de lo que se presenta como proyecto social resistirá el peso de estas declaraciones?
