El sistema previsional chileno se prepara para uno de los cambios más importantes de las últimas décadas. Los tradicionales multifondos, identificados durante años con las letras A, B, C, D y E, comenzarán a quedar atrás para dar paso a los denominados fondos generacionales, un modelo que modificará la forma en que se administran los ahorros previsionales de millones de trabajadores.
La principal diferencia radica en el criterio de asignación. Mientras el sistema actual permite que cada afiliado elija el nivel de riesgo de sus inversiones, el nuevo mecanismo establecerá que la distribución de los recursos dependerá, principalmente, de la edad de cada persona. En otras palabras, el sistema determinará automáticamente el fondo más adecuado según la etapa de la vida en la que se encuentre el cotizante.
Los especialistas explican que el objetivo es reducir la exposición al riesgo a medida que se acerca la edad de jubilación. Los trabajadores más jóvenes serán incorporados a fondos con una mayor participación en instrumentos de renta variable, lo que implica una mayor volatilidad, pero también la posibilidad de obtener mejores retornos en el largo plazo. En cambio, quienes estén próximos a pensionarse serán trasladados progresivamente hacia alternativas más conservadoras.
Adiós a los multifondos
El economista Alejandro Urzúa explicó que este modelo busca adaptar las inversiones al ciclo de vida de cada afiliado. «La idea es que las personas más jóvenes puedan asumir un mayor nivel de riesgo porque tienen más tiempo para recuperar eventuales pérdidas. A medida que aumenta la edad, la estrategia cambia y las inversiones se vuelven más conservadoras», señaló el especialista al analizar la reforma previsional.
La implementación de los fondos generacionales también pretende disminuir uno de los principales problemas del sistema anterior: la falta de conocimientos financieros. Durante años, miles de personas debieron tomar decisiones complejas sobre el destino de sus ahorros previsionales sin contar con la información suficiente para evaluar los riesgos asociados a cada fondo.
Sin embargo, el cambio no está exento de críticas. Algunos expertos sostienen que el nuevo modelo podría limitar la capacidad de decisión de los afiliados, mientras que otros consideran que la automatización permitirá proteger mejor los recursos destinados a la jubilación.
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La transformación comenzará a aplicarse de manera gradual y afectará a millones de trabajadores. El desafío será comprobar si el nuevo sistema logra cumplir la promesa de mejorar las pensiones y ofrecer una mayor estabilidad a quienes confían su futuro económico a los fondos previsionales. En un país donde el debate sobre las pensiones continúa siendo uno de los temas más sensibles, los fondos generacionales ya comenzaron a instalar una nueva discusión sobre el futuro del ahorro previsional en Chile.





