La indignación de Álvaro Sanhueza no tardó en hacerse pública. El periodista reaccionó con dureza luego de que el video grabado por su hija durante el aluvión que golpeó a Las Condes se viralizara en redes sociales y generara comentarios que cuestionaban su comportamiento en medio de la emergencia. Para el comunicador, las críticas cruzaron una línea inaceptable: convertir una situación de peligro real en motivo de burla.
La joven, de 28 años, se encontraba dentro de su automóvil cuando la corriente de barro la sorprendió y arrastró el vehículo varias cuadras. Las imágenes captadas desde el interior del auto circularon ampliamente, pero junto con los mensajes de preocupación aparecieron usuarios que ironizaron porque la conductora continuó grabando con su teléfono en vez de intentar escapar. Uno de los comentarios que indignó a Sanhueza fue: “Instinto de supervivencia cero”.
El periodista respondió a esas críticas con un descargo en Instagram, donde cuestionó la facilidad con que algunas personas juzgan desde la distancia. “Yo no habría sabido qué hacer, que llevo 42 años manejando. Entonces cuando se habla con tanta liviandad, incluso por parte de algunos periodistas, colegas, en un grupo de Whatsapp al cual pertenezco… la verdad es que estamos enfermos”, manifestó.
Álvaro Sanhueza estalla tras las burlas
Pero el relato que más lo golpeó fue el de su propia hija, quien le contó el miedo que sintió al verse atrapada por el torrente. “Mi hija me dijo ayer: pensé que moría ahogada en el barro. Una mujer de 28 años que no está acostumbrada a este tipo de cosas. Nadie está acostumbrado. Fue arrastrada seis cuadras… ¿Saben qué es enfrentarse a una masa de barro?”, expresó, poniendo el foco en el peligro que enfrentó la joven y no en cómo reaccionó frente a una cámara.
Sanhueza también compartió una imagen del automóvil destruido y explicó que su hija consiguió salir gracias a la intervención de una retroexcavadora. El episodio dejó en evidencia la fuerza del aluvión y el riesgo al que quedaron expuestas las personas que transitaban por el sector cuando el agua y los sedimentos comenzaron a avanzar sin control.
Sin embargo, su molestia no se limitó a los comentarios sobre el video. El comunicador también cuestionó a quienes se burlaron de que la emergencia ocurriera en el llamado “barrio alto”, contraponiéndolo con sectores populares que también sufren las consecuencias de las catástrofes. “¿Las tragedias tienen clase social en Chile? Parece que sí. ¡Estoy descolocado por la falta de empatía! Incluso de periodistas que se deben a la verdad y ‘objetividad’”, lanzó.
El descargo terminó con una frase que no pasó inadvertida: “Los resentidos y críticos de este país, ¡váyanse a la cresta un buen ratito! ¡Éste país está enfermo!. Indolencia total en este país que habla tanto de ‘ayudas’ y ‘unámonos’. ¡Váyanse a la cresta!”.
La reacción de Sanhueza vuelve a instalar una discusión incómoda sobre el comportamiento en redes sociales frente a una tragedia. En medio de una emergencia, las imágenes pueden convertirse rápidamente en material viral, pero eso no elimina el miedo ni el peligro de quienes aparecen en ellas. Juzgar desde la seguridad de una pantalla es fácil; enfrentarse a una corriente de barro que arrastra un automóvil es otra historia.
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