La emergencia no solo dejó daños materiales y escenas de destrucción. También expuso el miedo y la desesperación de quienes quedaron atrapados en medio de la fuerza de la naturaleza. Uno de esos testimonios fue el del periodista y conductor de televisión Rodrigo Sepúlveda, quien relató los angustiosos momentos que vivió durante un aluvión que lo sorprendió junto a su familia.
A través de un relato marcado por la tensión, Sepúlveda describió cómo la situación se volvió crítica cuando el barro y el agua comenzaron a avanzar. En medio del peligro, el comunicador dejó de lado cualquier otra preocupación: tenía que proteger a su hija y conseguir ponerla a salvo.
La frase que resume la dimensión de lo vivido fue precisamente su confesión: “Tenía que salvar a mi hija”. Una declaración que refleja la desesperación de un padre enfrentado a una situación límite, donde cada segundo podía marcar la diferencia entre ponerse a resguardo o quedar expuesto a la fuerza del aluvión.
Rodrigo Sepúlveda vivió momentos de terror
Lo ocurrido tuvo lugar durante el aluvión que afectó a San Carlos de Apoquindo, en Las Condes. Sepúlveda había salido a buscar a Renata en medio de las intensas precipitaciones. Aunque ambos se desplazaban en vehículos distintos, él decidió avanzar delante de ella para guiarla de regreso a casa. Estaban a apenas 30 segundos de llegar cuando el fenómeno los sorprendió.
El periodista recordó que, al ver cómo se aproximaba la masa de agua, barro y piedras, bajó la ventana de su automóvil y comenzó a gritarle desesperadamente a su hija: “Renata, date la vuelta, retrocede, sal”. Sin embargo, la joven no alcanzó a reaccionar y ambos terminaron enfrentando directamente la fuerza del aluvión.
La situación se volvió aún más dramática cuando Sepúlveda vio que su vehículo era golpeado por piedras y troncos, mientras temía que el automóvil de su hija fuera arrastrado por la corriente. En una reacción desesperada, abandonó su propio auto, se metió al vehículo de Renata y comenzó a maniobrar para intentar sacarlos de la trayectoria del agua.
“Mi única misión en mi vida en ese momento era salvar a mi hija”, relató el conductor, describiendo uno de los episodios más angustiantes que le ha tocado enfrentar. Mientras él intentaba mover el automóvil hacia un lugar seguro, Renata rezaba. Finalmente, consiguió acercarse a la vereda, sacar a su hija y abrazarla. Ambos pudieron decir lo que, en medio de semejante emergencia, parecía imposible: “Estamos vivos”.
Pero el impacto no terminó cuando lograron escapar. Sepúlveda reconoció que durante esos segundos sintió miedo, impotencia y la posibilidad concreta de perder a su hija. Incluso contó que se encomendó a Dios y a su padre fallecido para poder reaccionar correctamente.
El periodista también confesó que la experiencia lo golpeó profundamente, pese a considerarse una persona fuerte. “Fue un golpe muy duro de mi vida, demasiado duro, y yo soy un gallo re fuerte pero me tiró al piso, lloraba como un niño chico”, reconoció al recordar lo ocurrido.
Una experiencia que cambió su manera de mirar la vida
Días después, Sepúlveda decidió compartir públicamente su testimonio y explicar por qué había tardado en hacerlo. Según señaló, volver a ver las imágenes y recordar lo ocurrido significaba revivir una experiencia para la que emocionalmente no estaba preparado.
En sus redes sociales explicó que su intención no era hablar de la pérdida material de un automóvil, sino transmitir una reflexión mucho más profunda: “Las cosas se recuperan, pero la vida y el tiempo, no”. También llamó a valorar los momentos cotidianos, expresar el cariño y no postergar los abrazos ni las palabras importantes.
El testimonio de Rodrigo Sepúlveda se suma a las dramáticas historias que dejó el aluvión en Las Condes, una emergencia que expuso la vulnerabilidad de quienes quedaron atrapados por una masa de agua y barro que avanzó con enorme fuerza. Esta vez, detrás de las imágenes de destrucción hubo también una historia personal: la de un padre que, enfrentado al miedo de perderlo todo, tuvo una sola prioridad, sacar con vida a su hija.





