El divorcio de Ana Sol Romero y el cantante chileno Douglas dejó de ser una separación discreta para convertirse en una disputa judicial con consecuencias familiares, económicas y patrimoniales. Después de 25 años de matrimonio, la periodista argentina busca establecer condiciones claras para el cuidado de sus tres hijas, la manutención familiar y el uso de la vivienda que compartieron durante años. Las solicitudes forman parte del proceso que se tramita en Florida, Estados Unidos, y mantienen a la expareja enfrentada ante los tribunales.
Uno de los puntos más sensibles es la responsabilidad parental. Según los antecedentes publicados sobre el expediente, la defensa de Romero sostiene que compartir esa responsabilidad con Douglas podría resultar perjudicial para las hijas menores y solicita que ella tenga la autoridad para tomar las decisiones que las afectan. También ha pedido que el tiempo de convivencia del padre con las niñas se desarrolle en Estados Unidos, en medio de las diferencias que han surgido durante el proceso.
La segunda disputa gira en torno al dinero. Romero sostiene que Douglas fue durante el matrimonio la principal fuente de ingresos del hogar y afirma que, desde mayo de 2026, dejó de aportar fondos suficientes para cubrir las necesidades familiares. Por esa razón, reclama una pensión conyugal y argumenta que el cantante tendría capacidad económica para asumirla. La cifra y las condiciones definitivas de cualquier eventual pensión deberán ser resueltas en el procedimiento judicial.
Divorcio de Ana Sol Romero y Douglas: custodia, pensión conyugal y disputa por la vivienda
El tercer frente es la residencia familiar. La periodista solicitó el uso exclusivo de la casa donde vivieron durante los últimos años, mientras se resuelve el divorcio. En la presentación judicial se plantea que la vivienda debe ponerse a la venta y que el tribunal debe determinar cómo se distribuirán los bienes y las responsabilidades económicas de ambos. El futuro de la propiedad se suma así a una separación que ya no se limita a poner fin al matrimonio, sino que exige definir cómo se reorganizará la vida de la familia.
El conflicto también incluye acusaciones delicadas. En escritos judiciales, Romero afirmó que Douglas la habría vigilado sin su consentimiento y aseguró que encontró un dispositivo de rastreo en su automóvil. Además, denunció episodios de hostigamiento y problemas relacionados con el acceso a servicios y recursos económicos. Estos antecedentes fueron parte de una solicitud de medidas de protección en un procedimiento paralelo al divorcio; no deben confundirse con hechos establecidos mediante una sentencia definitiva.
Douglas, por su parte, respondió formalmente a las acusaciones este octubre y las rechazó. “Niego las acusaciones de rastreo indebido o vigilancia, coacción, acoso, interrupción intencional de servicios, difamación y negativa a mantener a la familia”, sostuvo en el documento citado por medios nacionales. El cantante también cuestionó que su esposa haya sido presentada como alguien sin ingresos propios y afirmó que ha efectuado transferencias y pagos directos para cubrir gastos del hogar.
Ana Sol Romero exige custodia de sus hijas
La diferencia entre ambas versiones deja el caso abierto a una revisión judicial que deberá establecer qué solicitudes proceden y qué antecedentes pueden acreditarse. Mientras Romero busca asegurar la estabilidad de sus hijas y resolver la distribución de los recursos familiares, Douglas rechaza los señalamientos y sostiene que ha contribuido económicamente al hogar. Ninguna de estas posiciones, por sí sola, determina el resultado del proceso.
La separación también tiene una dimensión personal que ambos han intentado manejar bajo exposición pública. Tras conocerse el quiebre, Romero declaró que estaba concentrada en proteger a sus hijas y en cuidar de sí misma durante este difícil momento familiar. Douglas, en tanto, había señalado previamente que, pese al fin del matrimonio, esperaba que continuaran siendo una familia.





