La violencia volvió a golpear los alrededores de un establecimiento educacional en la Región del Biobío. Dos estudiantes de 16 años resultaron heridos con un arma cortopunzante durante un violento incidente ocurrido la tarde del jueves 15 de octubre, en las afueras del Liceo Antonio Salamanca Morales, ubicado en el centro de Coronel.
El episodio se registró cerca de las 19:00 horas, cuando los alumnos terminaban su jornada escolar. Según los antecedentes preliminares, un exalumno habría llegado al lugar acompañado de otros dos jóvenes, quienes habrían participado en el enfrentamiento que terminó con estudiantes lesionados y obligó a activar la respuesta de los servicios de emergencia.
Desde la dirección del establecimiento fueron enfáticos en descartar que se tratara de una pelea entre compañeros del liceo. En un comunicado, señalaron que “no se trató de una pelea entre estudiantes del liceo, sino de un ataque perpetrado por personas externas a nuestra comunidad educativa”.
Ataque con cuchillo en Coronel
La gravedad del hecho vuelve a poner sobre la mesa una preocupación que inquieta a las comunidades escolares: la seguridad de los estudiantes fuera de las salas de clases, especialmente durante los horarios de entrada y salida. En este caso, la agresión ocurrió en el exterior del recinto, dejando en evidencia la necesidad de revisar las medidas de resguardo en los accesos y sus inmediaciones.
Los jóvenes fueron trasladados hasta el Hospital San José de Coronel, donde recibieron atención médica. De acuerdo con los antecedentes entregados posteriormente por Carabineros, las lesiones fueron calificadas como leves y los estudiantes fueron dados de alta. Los antecedentes del caso quedaron en manos de las autoridades para esclarecer las circunstancias del enfrentamiento y determinar eventuales responsabilidades.
Tras lo ocurrido, el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Andalién Costa anunció un refuerzo de seguridad en los horarios de ingreso y salida, con presencia de seguridad municipal y Carabineros. La medida busca prevenir nuevos episodios y entregar mayor tranquilidad a estudiantes, apoderados y funcionarios.
La investigación deberá establecer cómo se desencadenó la agresión y qué responsabilidad tuvo cada uno de los involucrados. Mientras tanto, el caso deja una pregunta incómoda para las autoridades y las comunidades educativas: ¿qué medidas concretas se necesitan para evitar que los estudiantes queden expuestos a hechos de violencia cuando salen de clases?





