La muerte del sargento segundo Jaime Urrea en Quilleco no solo volvió a poner en el centro del debate la seguridad de los funcionarios policiales. También abrió una discusión sobre el nivel de violencia y el acceso a armas de fuego que enfrentan los uniformados incluso en procedimientos que, en principio, corresponden a situaciones de violencia intrafamiliar.
En ese contexto, la periodista Carla Zunino realizó una contundente reflexión durante su intervención en Radio ADN. Más que quedarse en la condena por el asesinato, la comunicadora intentó ponerse en el lugar de quienes esperan en sus casas a un carabinero que sale a cumplir su turno y que puede no regresar.
“Si yo hoy día fuera la mujer de un carabinero, la hermana de un carabinero, le suplicaría para que ‘mejor no vayas y no te metas’”, afirmó Zunino, en una frase que grafica el nivel de preocupación que, a su juicio, existe frente al actual escenario.
El caso de Quilleco resulta especialmente dramático porque el procedimiento se originó precisamente en una denuncia por violencia intrafamiliar. El sargento Urrea, de 40 años y con 18 años de servicio, concurrió nuevamente al domicilio después de un segundo llamado y terminó recibiendo un disparo de escopeta en el cuello.
“Las armas se están viendo en todas partes”
Zunino apuntó directamente a uno de los elementos que considera más preocupantes: la presencia de armas de fuego en manos de personas que protagonizan hechos de violencia y que pueden transformar un procedimiento policial en cuestión de segundos.
“Hoy hay una pelea que está perdiendo bastante nuestro país. O sea, las armas se están viendo en todas partes”, sostuvo la periodista, antes de establecer una comparación entre la violencia de otras épocas y el poder de fuego que hoy pueden tener quienes enfrentan a la policía.
En su análisis, la comunicadora puso como ejemplo el propio caso de Quilleco. Según planteó, una persona involucrada en un episodio de violencia intrafamiliar antiguamente podría haber utilizado un cuchillo u otra arma blanca, pero actualmente puede disponer de un arma de fuego con capacidad para matar a un funcionario que llega al lugar para controlar la emergencia.
“Han proliferado las armas y Carabineros se está enfrentando a una capacidad de fuego que hace que se expongan a este nivel”, señaló Zunino, agregando que el hecho de que los policías concurran en grupo, sigan protocolos y estén acostumbrados a este tipo de procedimientos no elimina el riesgo cuando el contexto ha cambiado.
La reflexión ocurre mientras la investigación por la muerte de Urrea continúa avanzando. De acuerdo con los antecedentes conocidos, el funcionario recibió el disparo durante la segunda concurrencia policial al domicilio, donde el imputado permanecía encerrado y armado. La Fiscalía y la PDI trabajan para establecer con precisión la dinámica del ataque y las responsabilidades correspondientes.
“Hay que ponerle el cascabel a ese gato”
Para Zunino, el problema no se soluciona únicamente reforzando los protocolos policiales. La periodista también cuestionó la dimensión que está adquiriendo la circulación de armas y advirtió que las campañas de entrega voluntaria y recuperación de armamento parecen insuficientes frente al escenario que se observa en distintos sectores.
“Se hacen campañas para recuperar armas, sí, se piden también incluso entregas voluntarias, sí, pero esto se está quedando absolutamente corto”, sostuvo.
Y aunque reconoció no ser especialista en seguridad, cerró su intervención con una frase que resume el punto central de su crítica: “Hay que ponerle el cascabel a ese gato. Creo que el tema de las armas es muy, muy preocupante”.
La muerte de Jaime Urrea deja así una discusión que va mucho más allá de un procedimiento policial que terminó mal. La pregunta que queda instalada es incómoda: ¿qué tan preparados están los funcionarios para enfrentar un escenario donde una emergencia por violencia intrafamiliar puede convertirse, en segundos, en un enfrentamiento con armas de fuego?
Y esa preocupación no la planteó solamente la institución policial. Esta vez fue una periodista quien decidió ponerla sobre la mesa desde otro lugar: el de las familias que esperan que sus seres queridos vuelvan a casa después de cada turno.
La conductora de La Prueba de ADN, Carla Zunino, manifestó su preocupación por la proliferación de armas en Chile y advirtió sobre el nuevo escenario al que se enfrenta Carabineros durante sus procedimientos.
Zunino reconoció el trabajo de Carabineros para continuar desplegándose pese a los ataques contra sus funcionarios, pero planteó que las medidas para retirar armamento de circulación no estarían siendo suficientes. “Se hacen campañas para recuperar armas, se piden incluso entregas voluntarias, pero esto se está quedando absolutamente corto”.
— Radio ADN (@adnradiochile) October 5, 2026





