Han pasado más de dos años desde que María Ercira Contreras desapareció en el Fundo Las Tórtolas, en Limache, y el caso continúa sin una respuesta definitiva. La adulta mayor fue vista por última vez el 12 de mayo de 2024, durante una celebración familiar por el Día de la Madre. Desde entonces, su familia ha enfrentado una investigación extensa, cuestionamientos por las primeras diligencias y una búsqueda que, hasta ahora, no ha permitido establecer qué ocurrió con ella.
El escenario, sin embargo, ha tenido un nuevo movimiento durante los últimos meses. La investigación quedó bajo la conducción del fiscal regional Metropolitano Occidente, Marcos Pastén, luego de una decisión del Ministerio Público que trasladó la causa desde la Región de Valparaíso.
Posteriormente se realizaron nuevas diligencias en el propio Fundo Las Tórtolas, con pericias y rastreos que permanecen bajo reserva. La familia ha valorado este cambio de enfoque y espera que permita revisar antecedentes que, a su juicio, no fueron suficientemente abordados durante la primera etapa.
Uno de los elementos que volvió a instalar preguntas fue el hallazgo de una mancha de sangre en una vivienda ubicada al interior del predio, a más de 160 metros del restaurante donde María Ercira fue vista por última vez.
Caso María Ercira
El hallazgo se conoció casi dos años después de la desaparición y, según antecedentes difundidos públicamente, la evidencia biológica todavía no permite establecer si corresponde o no a la adulta mayor. Para la familia, el momento en que apareció este antecedente vuelve inevitable revisar críticamente cómo se trabajó el sitio durante las primeras horas y meses de búsqueda.
Carla Hernández, nieta de María Ercira y una de las principales voceras de la familia, ha sido especialmente crítica con esa primera etapa. “Las investigaciones mal hechas dejan un daño irreparable, pero a pesar de eso, tenemos al menos la tranquilidad de que se está haciendo todo para encontrarla”, afirmó recientemente.
La joven también marcó una diferencia entre el trabajo actual y lo ocurrido anteriormente: “De todo lo que han hecho desde que se nombró al fiscal, nada que decir. El problema es lo que se hizo anteriormente, donde hubo muchas falencias en la investigación”.
Entre los cuestionamientos planteados por Hernández aparecen la falta de resguardo inicial del sitio, la pérdida de grabaciones que podrían haber contribuido a reconstruir las horas posteriores a la desaparición y la ausencia, según su relato, de determinadas herramientas tecnológicas para detectar evidencia biológica.
“No se resguardó el sitio del suceso, se perdieron grabaciones clave para reconstruir los hechos después de la desaparición, no se usó tecnología para detectar hallazgos biológicos como sangre”, sostuvo.
Nuevas diligencias reabren la esperanza
Pero en medio de las críticas también apareció un elemento mucho más íntimo. Hernández contó que tuvo un sueño en el que su abuela regresaba después de un largo viaje, estaba feliz y ambas retomaban escenas de la vida cotidiana. “Tengo mucha esperanza”, expresó antes de relatar el sueño.
Luego agregó: “Quizás es una señal que pronto estará con nosotros de vuelta. Espero así sea”. Se trata, por supuesto, de una experiencia personal de la nieta y no de un antecedente investigativo, pero refleja el estado emocional de una familia que lleva más de dos años esperando una respuesta.
La causa, mientras tanto, continúa abierta. En junio, la familia ya había manifestado públicamente su confianza en el nuevo equipo investigador y su expectativa de que se revisaran todas las hipótesis, incluida una eventual intervención de terceros. El abogado Juan Carlos Manríquez también había señalado que existían nuevas líneas y diligencias bajo reserva.
El caso de María Ercira Contreras sigue así atrapado entre dos realidades: una familia que se niega a abandonar la esperanza y una investigación que, después de más de dos años, todavía debe responder la pregunta fundamental. ¿Qué ocurrió realmente con ella después de abandonar aquella mesa familiar en Limache? Esa incógnita continúa abierta y cada nueva diligencia vuelve a poner el caso bajo la lupa.





