El caso que terminó con la muerte del sargento segundo Jaime Ariel Urrea Burgos entra ahora en una etapa decisiva. El único imputado por el crimen, Mauricio Humberto Cerda Albornoz, de 58 años, permanecerá detenido hasta este jueves, luego de que el Juzgado de Garantía de Los Ángeles acogiera la solicitud de la Fiscalía para ampliar su detención por 72 horas. La formalización quedó fijada para el 8 de octubre a las 11:55 horas.
La decisión judicial no es un detalle menor. El Ministerio Público necesita completar diligencias fundamentales antes de comunicar los cargos y solicitar las medidas cautelares que correspondan. Entre ellas están la autopsia del funcionario policial, los peritajes balísticos al arma incautada y otras diligencias encargadas a la Brigada de Homicidios de la PDI y al Laboratorio de Criminalística.
Cerda fue detenido en el mismo domicilio donde ocurrió el ataque. Según los antecedentes entregados por la Fiscalía, Carabineros había concurrido al inmueble por un procedimiento de violencia intrafamiliar y, durante la intervención, los funcionarios fueron advertidos de que el hombre permanecía dentro de una habitación con una escopeta. Cuando el sargento Urrea se aproximó al dormitorio, el imputado habría abierto la puerta y efectuado el disparo que impactó al funcionario en el cuello.
El fiscal regional del Biobío, Roberto Garrido, entregó una descripción directa de lo ocurrido: “Al aproximarse hasta la puerta del dormitorio, el sujeto abrió la puerta y disparó en contra del funcionario fallecido”. El persecutor agregó que Cerda fue inmediatamente aprehendido por los otros funcionarios y que el arma utilizada fue incautada.
Un imputado con pocos antecedentes públicos
Hasta ahora, la información conocida sobre Cerda muestra a un hombre de 58 años que no registra condenas anteriores, aunque sí aparece vinculado a una causa de 2018 por conducción en estado de ebriedad. Según antecedentes publicados este lunes, en aquel episodio habría sido detenido después de ser sorprendido conduciendo bajo los efectos del alcohol, registrándose una alcoholemia de 1,80 g%. Esa causa terminó posteriormente con un sobreseimiento definitivo.
El antecedente adquiere relevancia porque los investigadores intentan reconstruir qué ocurrió dentro de la vivienda y cuál era el estado del imputado al momento del ataque. Sin embargo, cualquier conclusión sobre sus motivaciones o condiciones al momento del disparo deberá quedar respaldada por las diligencias de la Fiscalía y no por las primeras versiones que circulen en redes sociales.
La investigación también deberá establecer con precisión la dinámica del procedimiento policial. De acuerdo con los antecedentes conocidos, no se trató simplemente de una llegada rutinaria de Carabineros: existió un primer llamado por violencia intrafamiliar y posteriormente un segundo aviso que llevó nuevamente a los funcionarios hasta el domicilio. En ese segundo procedimiento apareció el elemento que transformó la emergencia: una escopeta en poder del hombre que permanecía encerrado.
El hombre acusado de matar al sargento Urrea
Para la Fiscalía se trata de un caso de “extrema gravedad”. Garrido señaló que esperan avanzar rápidamente en el esclarecimiento total de los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes. La audiencia del jueves será, por eso, el primer momento judicial importante para conocer qué delito atribuirá formalmente el Ministerio Público a Cerda y qué antecedentes utilizará para sostener su imputación.
Mientras el imputado permanece detenido, la figura de Jaime Urrea vuelve a estar en el centro del caso. El funcionario tenía 40 años, llevaba 18 años de servicio en Carabineros y pertenecía al Retén Canteras de la Primera Comisaría de Los Ángeles. Su muerte convirtió el procedimiento de Quilleco en un nuevo golpe para la institución policial y abrió una investigación que ahora deberá determinar, con evidencia y peritajes, qué ocurrió exactamente durante esos segundos que terminaron con un funcionario muerto y un hombre de 58 años enfrentando a la justicia.





