La salida de Natalia Duco del Ministerio del Deporte no solo provocó un nuevo ajuste en el gabinete del presidente José Antonio Kast. También abrió el camino para el arribo de una figura menos mediática, pero con una larga trayectoria vinculada a la gestión deportiva. Francisco Riveros fue confirmado como el nuevo titular de la cartera y tendrá la tarea de enfrentar uno de los momentos más complejos que ha vivido el ministerio durante los últimos años.
Abogado de profesión e independiente políticamente, Riveros llega al cargo después de desempeñarse como asesor presidencial en el denominado Segundo Piso de La Moneda. Antes de integrarse al Ejecutivo, desarrolló una carrera vinculada al derecho deportivo, la gestión institucional y la administración de organizaciones relacionadas con el deporte profesional.
Uno de los hitos más relevantes de su trayectoria fue su paso por la gerencia general de Palestino entre 2007 y 2009. Posteriormente, asumió responsabilidades en la organización de los Juegos Panamericanos Santiago 2023, donde trabajó como jefe jurídico de la corporación encargada del evento. Su experiencia también incluye estudios de posgrado y especialización en distintas áreas de gestión pública y administración. Incluso, cuenta con un magíster en Inteligencia Artificial realizado en la Universidad de Harvard.
Francisco Riveros llega al Ministerio
El nombramiento no ocurre en un escenario cualquiera. Riveros aterriza en una cartera golpeada por la renuncia de Natalia Duco, cuya salida se produjo en medio de cuestionamientos relacionados con el presunto uso irregular de un vehículo fiscal y otras controversias que marcaron su breve gestión. La crisis terminó provocando la salida simultánea del subsecretario Andrés Otero, lo que obligó al Ejecutivo a rediseñar por completo el equipo ministerial.
Los desafíos son múltiples. El nuevo ministro deberá recomponer la relación con el Instituto Nacional del Deporte, fortalecer la coordinación con las federaciones y retomar proyectos estratégicos que quedaron en pausa durante las últimas semanas. Además, tendrá que recuperar la confianza en una institución que quedó expuesta tras una de las crisis políticas más comentadas del actual gobierno.
La llegada de Francisco Riveros representa un cambio de perfil dentro del Ministerio del Deporte. La apuesta del Ejecutivo parece clara: reemplazar una figura vinculada al alto rendimiento por un gestor con experiencia administrativa. Ahora, el desafío será demostrar que esa estrategia es suficiente para devolverle estabilidad a una cartera que pasó, en cuestión de meses, del protagonismo deportivo al centro de la polémica política.





