La investigación por la muerte del cabo segundo Cristopher Aguilera sumó un antecedente que vuelve a poner el foco sobre el historial policial del hombre que le disparó durante un procedimiento en Lo Espejo. Brayan Farías Díaz, ciudadano venezolano de 29 años, ya había sido detenido meses antes en un operativo realizado en una fiesta clandestina en Pirque, donde fue sorprendido portando un arma blanca.
El episodio ocurrió el 12 de abril de 2026, en el sector Las Vertientes de Pirque. Carabineros llegó hasta una parcela donde se desarrollaba una fiesta clandestina y terminó deteniendo a cinco hombres de nacionalidad venezolana. Entre ellos estaba Farías, quien portaba una navaja suiza multipropósito de aproximadamente 16 centímetros. El operativo también dejó al descubierto la presencia de drogas y elementos vinculados al armamento.
Pero el procedimiento tuvo otros elementos llamativos. Según los antecedentes entregados por Carabineros, el organizador del evento habría ofrecido $100 mil a los funcionarios para evitar su detención. Además, otro de los asistentes habría intentado impedir el arresto, mientras dos personas fueron detenidas por portar un cargador de pistola Glock con 17 municiones. En el lugar también fueron encontradas marihuana, cocaína, tusi, ketamina y un derivado del fentanilo.
Ya había sido detenido por arma blanca y cohecho
El operativo alcanzó una dimensión mayor de la que inicialmente podía suponerse: fueron fiscalizadas cerca de 70 personas, de las cuales 29 no contaban con documentación que acreditara su identidad y fueron derivadas a la sección de Extranjería de la PDI. También se retiraron de circulación 25 vehículos por falta de documentación o por encontrarse abandonados.
En aquella oportunidad, el mayor Juan Loyola, comisario de la 65ª Comisaría de Pirque, explicó el alcance del procedimiento: “Se llevó a cabo un procedimiento de fiscalización de una parcela en la cual se desarrollaba una fiesta clandestina”. El oficial agregó que las detenciones estuvieron relacionadas con delitos contemplados en la Ley de Drogas, infracciones a la Ley de Control de Armas, cohecho, porte de arma blanca y oposición a la acción policial.
Meses después, Farías volvió a encontrarse con Carabineros, pero esta vez el desenlace fue mortal. Durante la tarde del domingo 27 de septiembre, funcionarios de la 42ª Comisaría de Radiopatrullas realizaban labores preventivas en la población Las Dunas, en Lo Espejo, cuando se produjo el enfrentamiento. De acuerdo con los antecedentes preliminares, Farías extrajo un arma de fuego con un cargador extendido y abrió fuego contra los policías.
Crimen en Lo Espejo
El cabo Aguilera recibió un disparo en la cabeza y fue trasladado de urgencia a la Clínica Las Condes, donde murió pese a los esfuerzos médicos. Su compañero respondió al ataque y abatió al agresor en el lugar. La Fiscalía confirmó que el atacante tenía antecedentes y detenciones previas por porte de arma cortante o punzante y cohecho.
Ahora, uno de los puntos que deberá esclarecer el Ministerio Público es precisamente qué ocurrió entre aquella detención de abril y el mortal enfrentamiento de septiembre, incluida la situación procesal que permitió que Farías permaneciera en libertad. Consultado por este punto, el fiscal jefe de Flagrancia Juan Cheuquiante respondió que “son antecedentes que se están recabando”.
El caso también mantiene abierta la investigación sobre la dinámica exacta del ataque y el arma utilizada. La Fiscalía informó que el arma de fuego recuperada sería sometida a peritajes, mientras continúa la reconstrucción de los hechos ocurridos en Las Dunas.
La muerte de Aguilera, de 30 años y padre de un bebé, dejó nuevamente en primer plano la exposición de los funcionarios policiales durante procedimientos preventivos. Pero los antecedentes conocidos sobre Farías abren otra interrogante: qué ocurrió con los procedimientos anteriores y qué elementos deberán ser revisados para establecer cómo un hombre que ya había sido detenido terminó protagonizando un ataque que acabó con la vida de un carabinero.





