El Parque de Los Reyes se transformó durante meses en el escenario de una serie de violentos asaltos que ahora comienzan a quedar al descubierto. Siete ciudadanos venezolanos fueron detenidos por Carabineros, acusados de integrar una organización denominada “Jauría del Parque de Los Reyes”, investigada por ataques contra peatones en Santiago y Quinta Normal. La indagatoria surgió luego de múltiples denuncias registradas entre mayo y agosto y apunta a una estructura que actuaba en grupo para someter a sus víctimas.
El método era brutal y tenía un objetivo concreto: conseguir dinero desde los teléfonos de las personas atacadas. De acuerdo con los antecedentes de la investigación, los sujetos rodeaban a sus víctimas dentro del parque, las retenían y, mediante amenazas, les exigían entregar las claves de sus teléfonos y aplicaciones bancarias para efectuar transferencias. Si alguien se resistía, la violencia aumentaba. Golpes de puño, patadas y amenazas formaban parte de un modus operandi que dejó a varias personas con lesiones.
Uno de los episodios relatados durante la formalización muestra hasta dónde habría llegado la intimidación. Según expuso el fiscal Felipe Olivari, una persona que paseaba a su perro fue amenazada con que atacarían al animal si no realizaba la transferencia exigida. En otro caso, un hombre permaneció retenido durante más de media hora y recibió una golpiza de tal magnitud que posteriormente ni siquiera pudo desbloquear su teléfono mediante reconocimiento facial.
“Jauría” del Parque de Los Reyes
“A una de las víctimas que paseaba a su perro, la amenazaron con apuñalar al can si no realizaba la transferencia”, relató el fiscal Olivari durante la audiencia, donde además se expusieron los antecedentes que llevaron a la Justicia a considerar la peligrosidad de los imputados. Tras la formalización, cinco adultos quedaron en prisión preventiva, mientras que los dos adolescentes detenidos quedaron sujetos a internación provisoria.
La investigación policial comenzó a tomar forma cuando los funcionarios lograron conectar diez denuncias que presentaban características similares. El cruce de información, junto con diligencias sobre movimientos bancarios y reconocimientos fotográficos, permitió identificar a 13 personas que estarían vinculadas a la organización. Entre ellas aparecen dos menores de 15 y 17 años, lo que vuelve a poner sobre la mesa la utilización de adolescentes en bandas dedicadas a cometer delitos violentos.
Caen siete venezolanos
Para el teniente coronel Arnaldo Carrasco, comisario de la 3ª Comisaría Santiago Central, un elemento fue decisivo para avanzar: que las víctimas denunciaran. “La relevancia de este procedimiento es que las personas se atrevieron a denunciar”, sostuvo el oficial, destacando que esa información permitió orientar el trabajo policial y conectar distintos hechos que, inicialmente, podían aparecer como episodios aislados.
El operativo terminó con ocho órdenes de entrada y registro ejecutadas simultáneamente en domicilios de Santiago, San Miguel y La Florida. Siete personas fueron capturadas y se incautaron elementos considerados relevantes para la investigación. Sin embargo, el caso todavía no está cerrado: Carabineros mantiene diligencias para localizar a otros integrantes que, según los antecedentes recopilados, formarían parte de esta estructura delictual.





