La televisión fue escenario de una confesión que fue mucho más allá de la farándula. María Eugenia “Kenita” Larraín no pudo contener las lágrimas durante su participación en Vértigo, de Canal 13, cuando abordó por primera vez en profundidad la dolorosa separación del empresario argentino Sergio Ader, con quien mantuvo una relación de 13 años y un matrimonio de 11. Detrás del quiebre, la exmodelo describió un periodo marcado por el desgaste emocional, la preocupación por su hija y la delicada salud de su padre.
“Esto me da mucha pena. Han sido cosas en paralelo. Aparte de que la separación es dolorosa, sobre todo cuando hay una hija de por medio”, reconoció ante las preguntas del programa. A ese escenario se sumó la enfermedad de su padre, quien estuvo hospitalizado y atravesó momentos complejos. En marzo, explicó, decidió acudir por primera vez a una psicóloga para enfrentar emocionalmente la posibilidad de perderlo, mientras lidiaba con sus propios problemas personales.
La reflexión más dura llegó cuando Larraín habló de los patrones que comenzó a identificar durante la terapia. Según relató, durante años sintió que debía mantenerse fuerte, callar y proteger a los demás, incluso cuando eso significaba dejar sus propias necesidades en segundo plano. “Viví una separación y aprendí que tenía que ser la fuerte, muchas veces callar, proteger a los demás y fue lo que hice”, señaló, visiblemente emocionada.
Su testimonio también puso el foco en las razones que la llevaron a dar nuevas oportunidades a la relación. La numeróloga explicó que deseaba construir una familia con ambos padres presentes, una aspiración vinculada a su propia experiencia infantil. “No fue de la noche a la mañana. Tengo la tranquilidad de que di muchas oportunidades, creí en el cambio”, sostuvo. Esa esperanza, reconoció, pudo haberla llevado a prolongar una situación que finalmente terminó enfrentando.
Kenita Larraín rompe en llanto
En medio de las lágrimas, Larraín resumió el aprendizaje que hoy considera central en su proceso personal: “No me di cuenta de que tenía que elegirme yo misma. Siento que lo que hice es un acto de valentía y me lo agradezco”. Sus palabras marcaron el momento más íntimo de la entrevista y reflejaron el cambio de perspectiva con el que busca reconstruir su vida tras la separación.
La maternidad también apareció como uno de sus principales motores para seguir adelante. Al hablar de su hija Sofía, la exmodelo expresó que su llegada fue una bendición y que hoy encuentra en ella una razón fundamental para avanzar. Además, planteó una reflexión dirigida a las mujeres que suelen anteponer las necesidades de sus familias o parejas a su propio bienestar: “El elegirme es importante, porque a veces las mujeres tendemos a nutrir todos los otros roles y dejamos de lado el más importante, que es la relación con nosotras”.
El trasfondo judicial añade otra dimensión a esta historia. En agosto se conoció la existencia de una denuncia por presunta violencia intrafamiliar presentada contra Ader, cuyos antecedentes fueron derivados al Ministerio Público para su investigación. Se trata de un procedimiento en curso y no corresponde presentar las acusaciones como hechos judicialmente acreditados. Consultada por el tema en Vértigo, Larraín optó por no entregar detalles: “Del tema legal no puedo hablar, pero lo que sí, confío en la justicia. No tengo relación con mi exmarido”.





