Hace apenas unos años, las rutinas de cuidado facial eran un tema reservado para los adultos. Hoy, el escenario es completamente distinto. Videos protagonizados por niñas que aplican sérums, tónicos, exfoliantes y cremas antiedad acumulan millones de reproducciones en TikTok e Instagram. Lo que comenzó como una tendencia en redes sociales terminó instalando una pregunta incómoda entre padres y especialistas: ¿los niños realmente necesitan una rutina de skincare?
La respuesta de los dermatólogos es categórica. No. La piel infantil no requiere tratamientos complejos ni productos diseñados para combatir el envejecimiento. Por el contrario, el uso de cosméticos destinados a adultos puede provocar irritaciones, alergias e incluso daños en la barrera natural que protege la piel.
La dermatóloga Valentina Vera fue tajante al abordar el fenómeno: «Los niños no necesitan una rutina de skincare. Es suficiente con aplicar una crema hidratante en el cuerpo y el rostro después del baño, más protector solar en la mañana».
La peligrosa moda del skincare infantil
El problema no es únicamente dermatológico. Los especialistas sostienen que las redes sociales están instalando estándares estéticos cada vez más agresivos entre los menores. El fenómeno, conocido internacionalmente como «Sephora Kids», refleja cómo niños y preadolescentes están adoptando hábitos de belleza asociados tradicionalmente con el mundo adulto.
La exposición permanente a influencers y creadores de contenido ha transformado el cuidado de la piel en un símbolo de aceptación social y pertenencia.
El dermatólogo Héctor Fuenzalida advirtió que la piel de los menores es más delicada y vulnerable. «El uso de muchos productos, que además interactúan entre sí, podría terminar irritándola y provocar alergias», explicó. Los riesgos incluyen dermatitis, enrojecimiento, descamación e incluso la aparición de lesiones más complejas.
Los expertos también alertan sobre el impacto psicológico de esta tendencia. La psicóloga Stephanie Geywitz recomendó a los padres establecer límites claros cuando los hijos soliciten productos cosméticos por influencia de las redes sociales.
«Es importante mantener el límite con claridad: esos productos no son adecuados para su piel y usarlos podría dañarla», señaló la especialista. Además, insistió en la necesidad de reforzar la autoestima infantil y explicar que los modelos de belleza que circulan en internet suelen estar muy alejados de la realidad.
La recomendación médica es mucho más simple que cualquier rutina viral de diez pasos. Agua, una limpieza suave, hidratación cuando sea necesaria y protector solar son suficientes durante la infancia. Todo lo demás responde a una industria que encontró en las redes sociales el escenario perfecto para convertir la inseguridad en un nuevo negocio.





