La comunicación presidencial vuelve a estar bajo la lupa. Esta vez, las observaciones de la periodista Mónica Pérez pusieron el foco en José Antonio Kast y en una actitud que, según relató, provocó sorpresa entre quienes siguen de cerca el funcionamiento del Gobierno.
El episodio adquiere relevancia porque La Moneda atraviesa un período especialmente complejo. Las dificultades para contener las críticas, las señales de desgaste político y los cuestionamientos a la gestión comunicacional han comenzado a instalar una interrogante incómoda: ¿está logrando el Mandatario conectar con el escenario que enfrenta el país?
Dos crisis que comienzan a pasarle la cuenta al Presidente
La preocupación no se limita a una controversia puntual. En su editorial del programa Me Enteré por la Prensa, emitida el 2 de noviembre, Pérez abordó dos frentes que complican al Ejecutivo: el deterioro de la evaluación ciudadana y la crisis política que rodea al ministro de Justicia, Fernando Rabat.
El escenario es particularmente delicado porque las últimas mediciones de opinión muestran a Kast en uno de sus momentos más difíciles desde que llegó a La Moneda. Según el reporte de T13, las tres encuestas más recientes ubican al Mandatario en su nivel más bajo de aprobación. Incluso el senador UDI Iván Moreira resumió el panorama con una frase categórica: «Estamos en el suelo».
La segunda crisis tiene nombre y apellido: Fernando Rabat. El ministro de Justicia continúa en el centro de la controversia por los decretos que permitieron rebajar condenas a personas sentenciadas por distintos delitos, incluidos abusos sexuales contra menores. La decisión de Kast de mantenerlo en el gabinete terminó convirtiéndose en un problema político que amenaza con extenderse más allá de una cartera ministerial.
Mónica Pérez revela la inesperada actitud de Kast
Las cifras son difíciles de ignorar. La encuesta Cadem publicada el 1 de noviembre reveló que la aprobación presidencial cayó al 26%, mientras la desaprobación alcanzó el 69%. Además, un 70% manifestó estar en desacuerdo con que Rabat continúe en su cargo y un 78% desaprobó su gestión frente a la polémica. No se trata solamente de críticas opositoras: los números muestran un desgaste que también alcanza a sectores que respaldaron al Presidente.
En este contexto, las observaciones de Mónica Pérez adquieren una dimensión mayor. Su análisis no apunta únicamente a una reacción o episodio frente a la prensa, sino a un Gobierno que enfrenta dificultades para administrar simultáneamente sus conflictos políticos y recuperar la confianza ciudadana. La interrogante es si el Presidente está dimensionando el costo de sus decisiones o si La Moneda sigue apostando a resistir las críticas sin modificar el rumbo.
Por ahora, Kast mantiene su respaldo a Rabat, pero el costo político continúa creciendo. Y cuando las encuestas comienzan a mostrar retrocesos incluso entre quienes apoyaron al mandatario, el problema deja de ser exclusivamente comunicacional: pasa a convertirse en una señal de alerta para todo el Gobierno.
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