Natalia Duco dejó de ser ministra del Deporte el pasado 13 de agosto, pero su salida del Gobierno estuvo lejos de convertirse en un adiós definitivo a La Moneda. Apenas 24 días después, la exatleta volvió a incorporarse al Ejecutivo, esta vez desde el denominado Segundo Piso de Presidencia. Ahora, el detalle de su nuevo contrato puso nuevamente su nombre en el centro de la discusión pública.
El documento contractual establece que Duco comenzó sus funciones el 7 de septiembre y permanecerá vinculada a Presidencia hasta el 31 de diciembre de 2026. Por esos cuatro meses de trabajo, recibirá un honorario bruto total de $17.100.000, monto que será pagado en una primera cuota de $3,6 millones y otras tres de $4,5 millones.
Su cargo es el de asesora senior en materias relacionadas con el deporte. Entre sus responsabilidades aparecen la elaboración de propuestas e informes vinculados al área, aunque el contrato también contempla que pueda desarrollar otras labores solicitadas por su superior y que sean necesarias para apoyar la función presidencial. Es decir, no se trata simplemente de una asesoría deportiva acotada a informes: el vínculo abre un margen más amplio de tareas dentro de Presidencia.
El regreso de Duco ocurre, además, después de una salida marcada por la controversia. La exministra dejó la cartera luego de conocerse el uso de un vehículo fiscal durante una actividad nocturna. La situación terminó precipitando su salida del gabinete, pero pocas semanas más tarde su experiencia volvió a ser considerada útil por el propio Gobierno.
Natalia Duco vuelve a La Moneda
El Presidente José Antonio Kast defendió en septiembre la decisión de mantenerla vinculada al Ejecutivo. “Vienen otros eventos deportivos donde no queremos que se repitan las mismas situaciones que tuvimos que vivir en Chile”, señaló en conversación con radio Agricultura, argumentando que Duco posee una experiencia que puede contribuir a que los recursos destinados a futuras actividades deportivas sean utilizados correctamente.
El punto que inevitablemente abre debate es el momento y las condiciones de esta reincorporación. Una exministra que abandonó su cargo en medio de una controversia administrativa regresó al Gobierno menos de un mes después, ahora mediante un contrato a honorarios que contempla $17,1 millones brutos por cuatro meses. La contratación puede ser defendida desde la experiencia técnica, pero también deja instalada una pregunta incómoda sobre los criterios con que La Moneda decide quién sale por la puerta y quién vuelve rápidamente por otra.
Y hay un detalle que conviene no perder de vista: $17,1 millones corresponden al total del contrato, no a una remuneración mensual. El promedio bruto del período equivale a unos $4,275 millones mensuales, aunque los pagos efectivos están distribuidos de acuerdo con las cuatro cuotas establecidas en el convenio.
El caso vuelve así a poner a Natalia Duco bajo los reflectores, pero esta vez no por sus resultados deportivos ni por su paso por el Ministerio del Deporte. La discusión está en otra cancha: cuánto cuesta su regreso a La Moneda, qué funciones concretas desarrollará y si su experiencia justifica una contratación que, por sus cifras y por el contexto en que se produce, difícilmente pasará inadvertida.





