El caso de Jean Paul Pineda vuelve a sacudir la pauta policial y de espectáculos, pero esta vez el foco está puesto en las palabras de Valentina Castro, su expareja y madre de una de sus hijas. Tras denunciar una presunta agresión ocurrida en un motel de San Bernardo, la joven utilizó sus redes sociales para relatar el difícil momento que atraviesa y describir las consecuencias personales de una relación que calificó como tóxica.
“Estar en una relación tóxica es un círculo muy difícil de salir y nunca imaginé o esperé llegar a pasar por esto”, escribió Castro en su publicación. Su testimonio expuso el impacto emocional que, según relató, le dejó el episodio y la complejidad de una situación que terminó nuevamente en los tribunales.
La frase más dura de su descargo apuntó directamente a las lesiones que asegura haber sufrido. “Hoy mi cara no la reconozco y jamás quisiera que mi hija, mi hermana o quien sea pase por algo así”, manifestó. Sus palabras reflejan la dimensión del daño que denuncia y el temor de que otras mujeres atraviesen experiencias similares.
Castro también se refirió a las críticas que recibió por haberse reunido con Pineda, pese a que, según los antecedentes del caso, existía una orden de alejamiento. Lejos de esconder ese encuentro, reconoció su arrepentimiento y explicó que no anticipó que la situación pudiera terminar de esa manera.
“No reconozco mi cara”
“Sé que fue un error y me arrepiento. Le avisé a mi mamá que no tenía buen presentimiento y de verdad me equivoqué”, sostuvo. La declaración abre una arista incómoda en el debate público: las críticas hacia quien denuncia una agresión pueden terminar desplazando la atención desde los hechos investigados hacia las decisiones personales de la víctima.
La joven además aseguró que había intentado alertar al entorno familiar del exfutbolista sobre lo que, desde su perspectiva, era una situación preocupante. Según su relato, dos semanas antes había conversado con familiares de Pineda para advertirles que no lo veía bien y que necesitaba ayuda. También mencionó problemas asociados al consumo de alcohol, una apreciación que corresponde a su testimonio y no constituye por sí sola un diagnóstico médico.
“Me avergüenza y me da mucha tristeza estar en esta posición; yo no me busqué esto”, agregó Castro, quien también expresó su frustración ante los comentarios que la responsabilizan por haberse encontrado con su expareja. Su mensaje fue una respuesta a quienes, desde las redes sociales, cuestionaron su comportamiento en vez de centrarse en la denuncia.
Prisión preventiva para Jean Paul Pineda
El episodio ocurrió el domingo 18 de octubre en un motel de San Bernardo. Según los antecedentes conocidos, trabajadoras del recinto escucharon gritos provenientes de una habitación y acudieron a verificar lo que ocurría. Posteriormente, la mujer denunció la presunta agresión y fue trasladada para constatar lesiones.
Pineda fue detenido y formalizado por los delitos de lesiones menos graves y desacato, considerando la existencia de una orden de alejamiento respecto de la denunciante. El tribunal decretó su prisión preventiva mientras avanza la investigación, cuyo plazo fue fijado en 60 días, según los reportes publicados sobre la audiencia.
El caso también reactivó el recuerdo de episodios judiciales anteriores que involucraron al exfutbolista y a otras exparejas. Sin embargo, cada denuncia y procedimiento debe analizarse según sus propios antecedentes, sin confundir causas distintas ni anticipar conclusiones que corresponden a la justicia.
Al cerrar su publicación, Castro anunció que buscará concentrarse en su recuperación personal y en el bienestar de su hija Isabella. “Hoy me dedicaré a sanar por mí y por mi Isabella”, escribió, dejando claro que, por ahora, su prioridad es salir adelante después de lo ocurrido.





