Detrás de la seguridad, los golpes y las luces de WWE existe una Stephanie Vaquer mucho más íntima. La luchadora chilena abrió una ventana a esa faceta en una conversación con el humorista Ignacio Socías, donde relató uno de los consejos que su padre le entrega antes de cada combate y que se transformó en una especie de ritual para enfrentar la presión.
“Mi papá siempre me dice: ‘Respira tres veces, trata de no pensar en nada’”, contó Vaquer. La recomendación parece sencilla, pero adquiere otro peso cuando se conoce todo lo que existe detrás de sus presentaciones: viajes, entrenamientos, dolor físico y la presión de competir al máximo nivel de la lucha libre mundial.
Sin embargo, la chilena reconoció que cumplir literalmente con ese consejo no siempre resulta sencillo. En esos segundos previos a entrar al ring, su cabeza inevitablemente vuelve al pasado. “Me acuerdo de todo lo que sufrí para llegar acá”, relató, dejando claro que cada combate también representa un repaso por los sacrificios que tuvo que realizar para convertirse en una de las principales figuras chilenas de WWE.
La relación con su padre ocupa un lugar especialmente importante en su historia. Vaquer ha contado que él fue uno de sus principales apoyos cuando comenzó su carrera en México y que incluso la ayudó económicamente durante momentos en que la luchadora evaluó regresar a Chile. “Mi papá es mi héroe, mi ejemplo, la persona que me enseñó lo que es trabajar duro y ser honesta”, afirmó anteriormente.
Stephanie Vaquer revela el consejo de su padre
Y hay una escena que resume mejor que cualquier discurso lo que significa ese vínculo. Cuando Vaquer consiguió convertirse en campeona mundial de WWE en 2025, su padre estaba presente en primera fila y, además, se encontraba de cumpleaños. La propia luchadora recordó posteriormente que ese momento tenía un significado especial porque durante años le había prometido que algún día llegaría a ser campeona.
Pero Vaquer también quiso derribar una idea habitual sobre la lucha libre profesional. “La lucha libre es un deporte mal entendido. Es deporte con espectáculo. Los golpes duelen igual”, señaló, describiendo una rutina marcada por el cansancio, los viajes, las pocas horas de sueño y el dolor corporal. Una realidad bastante menos glamorosa que la que muestran las luces del ring.
La historia de Stephanie Vaquer, entonces, no se explica únicamente por sus títulos ni por las noches en que el público corea su nombre. También se construye con una voz al otro lado del teléfono, una recomendación antes de salir al ring y un padre que durante años la empujó a seguir adelante. “Respira tres veces” puede parecer una frase mínima, pero para la campeona chilena terminó convirtiéndose en una forma de recordar de dónde viene antes de enfrentarse a lo que tiene por delante.
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