Un episodio que hasta ahora había permanecido en la intimidad familiar fue revelado por el expresidente Gabriel Boric. Su hija Violeta, de un año y dos meses, enfrentó una neumonía que obligó a hospitalizarla durante una semana en la Unidad de Tratamientos Intensivos (UTI) del Hospital Exequiel González Cortés, en San Miguel.
A través de sus redes sociales, Boric compartió una fotografía junto a su pareja, Paula Carrasco, y relató el momento que les tocó enfrentar como familia. “Este mes como familia nos tocó vivir una experiencia difícil. Estuvimos con la Violeta una semana hospitalizada en la UTI del Exequiel González Cortés por una neumonía jodida. Pasamos susto”, escribió el exmandatario.
La preocupación, sin embargo, quedó atrás. Según explicó Boric, la pequeña ya se encuentra en casa y recuperándose favorablemente. El expresidente contó que Violeta volvió a reír junto a su hermano y que incluso comenzó nuevamente a dar sus primeros pasos, describiendo la recuperación como un motivo de alivio después de días especialmente complejos para la familia.
Pero el mensaje de Boric no se quedó solamente en el relato personal. El exmandatario aprovechó la experiencia para reivindicar el papel de la salud pública, precisamente en momentos en que este sistema suele quedar en el centro de las críticas por sus problemas de atención, infraestructura y listas de espera.
Boric revela el duro susto que vivió con su hija
“Hemos visto demasiadas veces como algunos en política despotrican contra la salud pública (donde por supuesto no se atienden) sin considerar a quienes en ella trabajan”, sostuvo Boric, apuntando directamente a quienes, según su visión, cuestionan al sistema completo sin distinguir entre sus deficiencias estructurales y el trabajo cotidiano de sus funcionarios.
El exjefe de Estado también reconoció que existen problemas que no pueden esconderse debajo de la alfombra: listas de espera, infraestructura deteriorada y falta de especialistas en algunas regiones. Pero planteó que esos déficits conviven con otra realidad que, a su juicio, recibe mucha menos atención: el esfuerzo de los profesionales y trabajadores que sostienen diariamente la red asistencial.
“La salud pública es un orgullo de Chile, y tenemos que cuidarla, partiendo por respetar y valorar a quienes nos cuidan”, concluyó Boric junto a Paula Carrasco, agradeciendo especialmente al personal del Hospital Exequiel González Cortés y del Cesfam Barros Luco que participó en la atención de su hija.
La situación marca además un nuevo capítulo en la exposición pública de la vida familiar del exmandatario. Desde el nacimiento de Violeta, Boric ha compartido distintos momentos de su experiencia como padre, aunque esta vez el tono fue completamente distinto: no hubo celebración ni discurso político, sino el relato de una familia que pasó por una situación de angustia y que finalmente pudo volver a casa con su hija recuperándose.
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