Durante semanas, el paradero de Thae Loiza Galaz, exconcejala de Graneros, fue un misterio que mantuvo en alerta a su familia. La mujer, de 33 años, había salido el 5 de agosto desde el departamento donde se alojaba en Ñuñoa y dejó de comunicarse con su entorno. Finalmente fue ubicada por la PDI en Santiago, en situación de calle. Ahora decidió contar su propia versión y reveló el complejo escenario personal que la llevó a desaparecer.
En conversación con 24 Horas, Loiza reconoció que atravesaba una profunda crisis emocional y que su decisión de alejarse de su familia y de su vida anterior no fue producto de una desaparición forzada. “Un colapso en mi mente y decir: ‘Ya, si nadie me quiere, si ya no sirvo para ni… ni para la familia o para la sociedad… chao’”, relató al explicar qué ocurrió en aquellos días.
Pero detrás de ese quiebre había otro problema que la propia exautoridad decidió reconocer públicamente: su consumo de alcohol. “En el consumo del alcohol, totalmente, y una problemática que mantengo hasta el día de hoy”, admitió. Loiza aseguró que esta situación también terminó afectando su desempeño cuando ejercía como integrante del Concejo Municipal de Graneros.
La historia además arrastra un episodio judicial. Desde 2025, Loiza enfrentaba una investigación relacionada con la utilización de licencias médicas que llevaban la firma de un médico fallecido. La propia exconcejala explicó que recurría a esos documentos para justificar sus ausencias en el concejo y asumió responsabilidad por lo ocurrido.
“Conseguirme un certificado me costaba 10.000 pesos. Eran para poder justificar mi inasistencia a ese concejo particularmente”, señaló. Luego agregó una frase que resume el costo personal que, según su propio relato, tuvo todo el episodio: “Fue mi error y por aquello lo tuve que pagar y lo estoy pagando hasta el día de hoy”. Loiza fue condenada a 601 días de presidio con remisión condicional.
Parque Bustamante y noches bajo la lluvia
Una de las partes más crudas de su relato corresponde a los días que pasó en las calles de Santiago. Lejos de su familia y sin un domicilio estable, Loiza contó que permaneció varias noches en el Parque Bustamante, enfrentando incluso jornadas de lluvia.
“Me estuve quedando en el Parque Bustamante. Hubo como tres o cuatro días de lluvia, que una persona de situación de calle me ayudó”, relató. La escena contrasta con la imagen de quien años antes había ocupado un cargo de representación comunal y ahora se encontraba durmiendo en espacios públicos de la capital.
Su presencia también terminó generando una situación inesperada. Cuando su desaparición comenzó a tener amplia cobertura, las personas que compartían esos espacios le pidieron que se retirara debido a la presencia de periodistas y detectives que intentaban ubicarla. Fue entonces cuando decidió volver con su familia y enfrentar de otra manera el problema que la había llevado hasta allí.
El caso había obligado a la PDI a reconstruir sus últimos movimientos. La investigación permitió establecer que había salido voluntariamente del lugar donde se encontraba y posteriormente fue localizada en el centro de Santiago. La policía informó al Ministerio Público y, al tratarse de una adulta en condiciones físicas favorables, no podía obligarla a permanecer bajo custodia.
“Sí, me quiero rehabilitar”
Ahora, con su historia expuesta públicamente, Loiza intenta dar un giro. La exconcejala pidió disculpas a quienes confiaron en ella durante su etapa política y reconoció que necesita ayuda profesional para enfrentar su consumo.
“Sí, me quiero rehabilitar. Sí, tengo un problema de consumo de alcohol y la verdad que necesito esa ayuda, que de algún centro me pueda recibir”, afirmó.
El relato cambia así el foco de una desaparición que durante semanas generó incertidumbre hacia una historia de crisis personal, consumo problemático y búsqueda de una salida. Loiza no intenta presentar lo ocurrido como algo ajeno a sus decisiones: reconoce errores, habla de las consecuencias y admite que todavía tiene un problema que necesita enfrentar.
La historia, sin embargo, está lejos de terminar. Después de pasar de ejercer como autoridad municipal a vivir durante días en las calles, Thae Loiza ahora busca ingresar a un proceso de rehabilitación y reconstruir su vínculo con su familia. Esta vez, dice, quiere hacerlo pidiendo ayuda en lugar de desaparecer.




