Las redes sociales, que muchos utilizan para exhibir sus actividades cotidianas, terminaron convirtiéndose en una pieza clave de una investigación policial. Un video publicado en TikTok habría permitido a la Policía de Investigaciones (PDI) vincular a un adolescente de 15 años con la violenta encerrona que sufrió la periodista Mónica Rincón en Santiago. La publicación, lejos de pasar inadvertida, entregó antecedentes que ayudaron a reconstruir parte de la ruta de un vehículo robado.
El asalto contra la conductora de CNN Chile ocurrió el 20 de octubre, cuando circulaba por la Autopista Central en dirección a la Costanera Norte. Según los antecedentes difundidos sobre el caso, un grupo de sujetos la interceptó y la intimidó con armas de fuego, efectuando dos disparos al aire antes de escapar con su automóvil. La periodista resultó ilesa, pero el episodio volvió a poner en evidencia la violencia con que operan los grupos dedicados al robo de vehículos.
La investigación permitió establecer una posible conexión entre ese ataque y otro robo ocurrido horas antes en Pudahuel. En ese primer episodio, una mujer que viajaba con su hijo fue víctima de una encerrona y perdió su automóvil Mazda. De acuerdo con los antecedentes policiales publicados, ese mismo vehículo habría sido utilizado posteriormente para cometer el asalto contra Rincón.
Fue en ese contexto que los investigadores detectaron una publicación en TikTok realizada poco después del primer robo. En el video, grabado desde el interior del automóvil sustraído, aparecía la frase: “Bajando la capital, dándole cualquier pega a la bioriente”. El registro habría permitido a los detectives relacionar al adolescente con el vehículo y avanzar en las diligencias para establecer su presunta participación en los hechos.
Cuatro días después del asalto a la periodista, detectives de la Brigada Investigadora de Robos Metropolitana Centro Norte detuvieron al menor en la comuna de Huechuraba. Según los antecedentes difundidos, se le atribuye presuntamente haber efectuado los disparos al aire para intimidar a Rincón. La investigación también apunta a su posible participación en otros robos de vehículos ocurridos durante la misma secuencia de hechos.
Una publicación que terminó convirtiéndose en evidencia
El caso deja una lección incómoda para quienes creen que las redes sociales son espacios sin consecuencias: los videos, mensajes y registros digitales pueden transformarse en antecedentes relevantes para una investigación criminal. En este episodio, una publicación que aparentemente buscaba exhibir una actividad terminó entregando pistas sobre un vehículo presuntamente robado y sobre quienes podrían haberlo utilizado.
Sin embargo, la detención no equivale a una condena. La responsabilidad del adolescente deberá determinarse mediante el proceso judicial correspondiente, respetando las garantías contempladas en el sistema de responsabilidad penal adolescente. También será necesario establecer la participación de los demás involucrados y esclarecer completamente la relación entre los distintos robos investigados.
Para Mónica Rincón, el episodio significó volver a enfrentar la violencia de una encerrona, una modalidad delictiva que genera temor entre quienes se desplazan diariamente por las autopistas de la capital. La investigación policial consiguió un avance relevante, pero el desafío sigue siendo identificar a todos los responsables y evitar que hechos de esta gravedad continúen repitiéndose.
La pista digital permitió avanzar en el caso, pero la pregunta de fondo permanece: ¿cuántos delitos pueden quedar registrados en las propias redes sociales de quienes presuntamente los cometen? Esta vez, un video habría ayudado a los investigadores a acercarse a una respuesta.





