La angustia de una madre se enfrenta a un escenario devastador. Benjamín Galdámez desapareció el martes 20 de octubre en Maipú y, días después, la investigación tomó un giro dramático: un joven que conocía desde la etapa escolar reconoció ante la Policía de Investigaciones haberle disparado. Sin embargo, el cuerpo aún no ha sido encontrado y las circunstancias exactas de lo ocurrido siguen bajo investigación.
Claudia Rojas, madre del joven, contó que la última comunicación con su hijo se produjo durante esa noche. A las 22:35 horas, según relató, Benjamín todavía le respondía el teléfono. Después, dejó de recibir contestaciones y los mensajes ya no llegaban como antes. En un primer momento, pensó que simplemente había apagado su celular.
“Tengo muchas dudas y me aferro a la posibilidad de que nunca le disparó y que Benja se tiró al río para escapar y está vivo”, expresó la mujer en declaraciones recogidas por CHV Noticias. Su hipótesis nace de la desesperación y de la necesidad de mantener abierta una posibilidad, mientras no exista certeza sobre el destino de su hijo.
La versión a la que se aferra la madre contrasta con los antecedentes entregados por el imputado. De acuerdo con información difundida por distintos medios, el joven detenido habría señalado que Benjamín cayó al Zanjón de la Aguada después del ataque. Esa declaración orientó parte de las labores de búsqueda, pero no reemplaza la obligación de los investigadores de reconstruir los hechos y verificar cada elemento del relato.
Una búsqueda marcada por preguntas sin respuesta
Las diligencias se han concentrado en el sector del Zanjón de la Aguada, donde las condiciones del cauce han complicado el rastreo. Las lluvias recientes elevaron el caudal y la corriente, dificultando el trabajo de los equipos especializados. La búsqueda también considera el río Mapocho, debido a la conexión entre ambos cursos de agua.
Otro punto relevante es el vínculo previo entre Benjamín y el imputado. Ambos se conocían desde su etapa escolar, un antecedente que forma parte de la investigación. Hasta ahora, las autoridades no han establecido de manera concluyente cuál habría sido el motivo del presunto homicidio ni la secuencia completa de los acontecimientos.
La familia continúa enfrentando una espera cruel: existe una confesión que apunta a un desenlace fatal, pero todavía no hay un cuerpo que permita cerrar esa incertidumbre. Mientras avanzan las diligencias, la prioridad es encontrar a Benjamín y esclarecer qué ocurrió realmente aquella noche en Maipú.
La esperanza de Claudia Rojas no constituye una conclusión policial, sino el reflejo de una madre que se resiste a aceptar una pérdida sin respuestas definitivas. La investigación deberá determinar los hechos con pruebas, mientras sus cercanos siguen esperando noticias que permitan poner fin a una búsqueda marcada por el dolor.





