Durante años, WhatsApp se transformó en una de las principales herramientas de venta para miles de pequeños emprendedores en Chile. La aplicación permitió establecer un contacto directo con los clientes, ofrecer productos, enviar promociones y cerrar negocios en cuestión de minutos. Sin embargo, la entrada en vigor de la nueva Ley de Protección de Datos Personales modificará las reglas del juego y obligará a las empresas a replantear la forma en que utilizan la información de sus consumidores.
Uno de los principales cambios está relacionado con el consentimiento. A partir de la implementación de la nueva normativa, las empresas deberán justificar el uso de los datos personales y demostrar que cuentan con la autorización correspondiente para almacenar y utilizar información como nombres, números telefónicos, direcciones y correos electrónicos.
La pregunta que comenzó a repetirse entre comerciantes y emprendedores es inevitable: ¿seguirá siendo posible vender a través de WhatsApp? La respuesta es sí, pero bajo condiciones mucho más estrictas. El simple hecho de que un cliente entregue su número de teléfono para realizar una compra no significa que la empresa pueda incorporarlo automáticamente a una base de datos destinada al envío de promociones o mensajes publicitarios.
WhatsApp bajo la lupa
Los especialistas advierten que el incumplimiento de la normativa podría generar sanciones económicas y problemas legales para las empresas. Por esa razón, recomiendan implementar mecanismos claros para solicitar el consentimiento de los usuarios y establecer políticas transparentes sobre el tratamiento de los datos recopilados.
«La protección de los datos personales dejó de ser una recomendación para transformarse en una obligación», explican expertos en la materia, quienes aseguran que las pequeñas y medianas empresas deberán adaptar sus procesos para evitar eventuales infracciones.
La nueva legislación también reconoce derechos específicos para los ciudadanos, quienes podrán solicitar información sobre el uso de sus datos, exigir correcciones e, incluso, pedir la eliminación de determinados registros. Se trata de una transformación que busca entregar un mayor control a las personas sobre su información personal.
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La normativa representa un desafío para miles de emprendedores que utilizan plataformas digitales para comercializar sus productos. Sin embargo, también podría convertirse en una oportunidad para profesionalizar la relación con los clientes y fortalecer la confianza en el comercio electrónico. Lo que está claro es que el uso informal de bases de datos y el envío masivo de mensajes sin autorización comienzan a quedar en el pasado.





