Gustavo Álvarez no pierde el tiempo. Recién instalado en la banca de San Lorenzo, el ex técnico de Universidad de Chile ya mueve piezas con una lógica clara: si quiere levantar a un equipo golpeado, necesita nombres conocidos y de confianza. Y ahí apareció una sorpresa con acento chileno.
Según reportes desde Argentina, el entrenador puso sus ojos en Emiliano Amor, exdefensor de Colo Colo, como una de las alternativas para reforzar la zaga del “Ciclón”. Un movimiento que no es casual: el DT busca soluciones inmediatas ante un plantel debilitado por lesiones y bajo rendimiento.
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Gustavo Álvarez remece el mercado
El contexto explica la urgencia. San Lorenzo atraviesa un presente irregular en el torneo argentino, lejos de los puestos de protagonismo y con un equipo que aún no logra consolidarse bajo la mano de Álvarez. En ese escenario, apostar por un jugador que ya conoce —y que incluso dirigió en el pasado— parece más una jugada de supervivencia que una apuesta a largo plazo.
Pero la operación no es tan simple. El club arrastra problemas administrativos que han frenado fichajes, con inhibiciones económicas que recién comienzan a destrabarse. Es decir, aunque el nombre de Amor seduce, su llegada depende tanto de lo deportivo como de la capacidad del club para ordenar su propia casa.
En el fondo, el movimiento de Álvarez deja una señal clara: no hay tiempo para experimentos. El técnico argentino quiere resultados ya, y si eso implica mirar al fútbol chileno —y a un viejo conocido de Colo Colo—, lo hará sin complejos. Porque cuando el margen se acorta, la memoria futbolística deja de ser nostalgia… y se transforma en necesidad.















