El Superclásico no terminó cuando el árbitro hizo sonar el pitazo final. Horas después del triunfo de Colo Colo sobre Universidad de Chile, la violencia volvió a aparecer fuera del estadio: dos hermanos que regresaban a su domicilio fueron atacados y asaltados en la Plaza de Armas de Quilicura, en un episodio que terminó con dos detenidos.
Las víctimas, de 16 y 20 años, habían asistido al partido disputado en el Estadio Nacional y se desplazaban por Quilicura cuando fueron interceptadas por un grupo de sujetos que, según los antecedentes entregados por las autoridades, serían simpatizantes del cuadro albo. El ataque quedó registrado por cámaras de seguridad y permitió reconstruir parte de la agresión.
El fiscal de la Fiscalía Metropolitana Centro Norte, Felipe Olivari, detalló la violencia con que habría ocurrido el robo. “Son abordados por un grupo de sujetos, al parecer hinchas del Club Colo Colo”, explicó el persecutor. Agregó que los jóvenes recibieron “golpes de puños y patadas” y que los agresores les sustrajeron distintas especies, entre ellas polerones, camisetas y teléfonos celulares.
Lo que pudo terminar en un robo aún más grave escaló cuando otros hinchas de Universidad de Chile que se encontraban en las inmediaciones acudieron en defensa de los afectados. Allí se produjo una riña entre ambos grupos, hasta que intervino personal de Carabineros que se encontraba de civil en el sector.
Violencia tras el Superclásico
La respuesta policial permitió detener a dos de los presuntos responsables. Se trata de un adolescente de 17 años y un joven de 18, ninguno de los cuales registra antecedentes policiales, de acuerdo con la información entregada por Carabineros. Las especies que habían sido sustraídas también fueron recuperadas.
El capitán Nelson Maira, de la 49ª Comisaría de Quilicura, confirmó que los detenidos fueron puestos a disposición de la justicia. “Los detenidos fueron puestos a disposición de la justicia, y pasan a control de detención el día de hoy”, señaló.
El episodio vuelve a exhibir una realidad que el fútbol chileno arrastra hace décadas: una rivalidad deportiva que para algunos grupos deja de ser una competencia y termina transformándose en agresiones, robos y enfrentamientos en plena vía pública. Esta vez, el escenario no fue una galería ni las inmediaciones del estadio, sino una plaza de Quilicura donde dos jóvenes terminaron siendo víctimas por llevar los colores de un equipo.
Y el problema va más allá del resultado del Superclásico. La violencia entre hinchadas sigue desplazándose desde los recintos deportivos hacia barrios y espacios públicos, involucrando incluso a menores de edad. En este caso, será la justicia la encargada de determinar las responsabilidades de los dos detenidos y establecer exactamente cómo se desarrolló el ataque.
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