La diputada Maite Orsini volvió a encender las redes sociales, pero esta vez no por una jugada política ni por otra polémica con su ex pareja —el exfutbolista Jorge Valdivia—, sino por una confesión que la deja más expuesta que sus debates legislativos: “Soy una pésima actriz”. La parlamentaria hizo esta autocrítica brutal mientras recordaba su participación en la teleserie El Laberinto de Alicia, transmitida por TVN en 2011, en una dinámica de Instagram que rápidamente se viralizó.
Orsini, quien interpreta en política con la misma intensidad dramática con la que describe sus habilidades actorales, no se guardó nada: asumió sin filtros que era “la más mala de todo el elenco”, que veía sus escenas con vergüenza y que suplicaba ayuda técnica a los productores porque no sabía “cómo hacerlo”.
Esos recuerdos, lejos de suavizar su crítica, encendieron las redes: hubo quien lo tomó como un acto de sinceridad catártica, y quien vio un intento calculado por humanizarse ante un público que ya desconfía de sus habilidades políticas.
Maite Orsini se confiesa “pésima actriz”
El trasfondo de la declaración va más allá del humor. Orsini utilizó ese pasado actoral para explicar por qué decidió alejarse de la televisión y, con ello, dar pie a su actual carrera en derecho y posterior salto a la política. Pero en un país donde la política y el espectáculo se mezclan como jugo con leche, la confesión fue recibida con una lluvia de memes, burlas y también solidaridad de algunos seguidores que admiten sentir esa misma inseguridad cuando enfrentan sus propios “escenarios públicos”.
Esto ocurre justo cuando Orsini arrastra un historial reciente que mezcla ausencias por licencia médica, investigaciones internas en su partido y fuertes críticas por intervenciones en causas relacionadas con su ex pareja, lo que ha tensionado su imagen pública.
Su carrera, siempre bajo el escrutinio por decisiones personales y ahora por su “honesta” autodescalificación profesional, abre una pregunta incómoda: ¿Es Orsini la misma persona de Instagram que en la Cámara de Diputados, o estamos ante otra versión de espectáculo político?















