La denominada investigación conocida como Caso Audios —o Hermosilla— continúa extendiendo su impacto más allá de los pasillos judiciales y las grabaciones filtradas: ahora, la Fiscalía Metropolitana Oriente ha incluido a Tonka Tomicic y Andrea Molina en el listado de 304 testigos que podrían declarar en el próximo juicio oral por las supuestas irregularidades que rodean a esta compleja causa.
Este caso, que se originó en una filtración de audios entre el abogado Luis Hermosilla, la abogada María Leonarda Villalobos y empresarios implicados en redes de sobornos y tráfico de influencias, ha evolucionado hasta convertirse en una de las causas más controvertidas de los últimos años en Chile. La Fiscalía presentó un documento de acusación con más de 1.700 páginas, respaldado por miles de documentos y pruebas periciales, donde se pretende demostrar la comisión de delitos que van desde cohecho hasta lavado de activos.
Tomicic, figura mediática de larga trayectoria en la televisión chilena, ya había sido vinculada a la investigación tras aparecer mencionada en conversaciones que, según la fiscalía, aluden a gestiones que habrían favorecido a algunos de los encartados.
Caso Audios sacude al mundo político y mediático
En el pasado, se le interrogó por datos comerciales y movimientos económicos vinculados a su sociedad Diamond SpA, en un episodio que ella explicó como parte de un conflicto civil con otra empresaria, dejando abiertos más interrogantes que respuestas acerca de su rol y la naturaleza de los vínculos con los acusados.
Por su parte, Andrea Molina, exdiputada de la UDI y figura política prominente, suma un capítulo incómodo a su historia pública. Su citación se basa en antecedentes que podrían vincularla a operaciones financieras con Factop SPA, la empresa de factoring que figura en el centro del caso, donde se habrían registrado montos millonarios y vínculos comerciales con Molina y su entorno. Esta relación, objeto de disputa tanto en sede judicial como mediática, ahora será examinada en profundidad por el Ministerio Público.
La inclusión de estos nombres ilustra no solo la amplitud de la investigación, sino también la profundidad del impacto que este escándalo de corrupción y tráfico de influencias ha tenido sobre la clase política y los medios de comunicación en Chile. El juicio oral que se avizora promete abrir un nuevo foco de tensión entre figuras públicas que hasta hace poco parecían intocables, y un sistema judicial que intenta demostrar, con pruebas y testigos, que incluso los vínculos más cercanos pueden ser objeto de escrutinio penal.
En ese escenario, la presencia de Tomicic y Molina en el estrado no será un simple trámite legal: será una prueba de cuánto puede llegar a tocar una causa de corrupción profundamente ramificada, y un recordatorio de que, en Chile, los círculos de poder están cada vez más sujetos al pulso implacable de la justicia y de la opinión pública.















