La ya de por sí compleja investigación sobre la desaparición y presunta muerte de la dirigenta mapuche Julia Chuñil sumó un antecedente inquietante este lunes: Carabineros detectó manchas de sangre en un galpón cercano al domicilio donde vivía la mujer en Máfil, Región de Los Ríos, hallazgo que ha sido enviado a peritaje científico para determinar si corresponde a la mujer desaparecida.
El descubrimiento se produjo en el marco de la sexta jornada oficializada de trabajos de búsqueda y excavación en el predio familiar, donde la Fiscalía y los equipos forenses han desplegado retroexcavadoras, georradares y análisis minuciosos tras las detenciones de tres de sus hijos y su exyerno, imputados por parricidio, homicidio y encubrimiento, según la pesquisa que ya apuntaría a un crimen ocurrido en noviembre de 2024.
Las manchas fueron halladas en un galpón a pocos metros de la vivienda, uno de los múltiples “puntos de interés” que Carabineros había identificado en terrenos donde ocurrieron pruebas periciales previas. Estas muestras han sido remitidas al Laboratorio de Criminalística de Santiago, donde se analizará su composición para establecer si se trata de sangre humana y, de confirmarse, si corresponde a Chuñil o a otra persona vinculada al caso. La fiscal regional Tatiana Esquivel ha sido enfática en resguardar los detalles técnicos de la diligencia, apelando a que el sigilo persiste “por el éxito de la investigación”.
Nuevo giro en caso Julia Chuñil
Este nuevo indicio ocurre mientras la Corte de Apelaciones de Valdivia ratificó el arresto domiciliario total y arraigo para dos de los hijos de la víctima, desestimando la apelación presentada por la defensa y reafirmando la gravedad con que el Poder Judicial evalúa las medidas cautelares en este expediente. El tercer hijo —aproximadamente identificado en las actuaciones— permanece en prisión preventiva por los cargos más graves, mientras que el exyerno mantiene arresto domiciliario nocturno.
El caso, que durante meses generó teorías de una desaparición ligada a disputas de tierra o a presuntas amenazas al activismo ambiental de Chuñil, ha ido reconfigurándose con hipótesis centradas en violencia intrafamiliar, tras los testimonios, evidencia física y confesiones parciales de los propios imputados. Pese a esto, el cuerpo de Chuñil todavía no ha sido hallado, y los hallazgos como el del galpón representan potenciales piezas clave para reconstruir los últimos movimientos de la dirigenta y esclarecer definitivamente qué ocurrió aquella noche de noviembre.
Mientras tanto, las diligencias continuarán “hasta que sea necesario”, según adelantó la fiscalía, en un operativo que mezcla excavaciones, análisis biológicos y trabajo técnico en una propiedad que quedó incautada desde hace meses, sin que hasta ahora haya una conclusión cerrada sobre el paradero del cuerpo o la dinámica completa del homicidio.














