Una vez más el Festival de Viña del Mar 2026 pasó de ser solo música y espectáculo a una batalla de opiniones encontradas sobre la calidad del humor nacional. Esta vez quien levantó la voz fue el creador de contenido Césarito, conocido por sus Críticas QLS, quien lanzó una dura evaluación sobre la presentación del comediante Rodrigo Villegas en la segunda noche del certamen, situación que ha encendido debates entre internautas y expertos de comedia.
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Desde su cuenta en redes, Césarito —que se ha convertido en una de las voces más incisivas del análisis televisivo chileno— no ahorró adjetivos y aseguró que la rutina de Villegas fue “una repetición de material ya visto” y mostró “cierta inseguridad en el comediante”, una lectura que contrasta con la recepción mayoritariamente positiva del público que terminó otorgándole las dos gaviotas de la jornada.
La crítica no se quedó en la falta de originalidad: el también crítico televisivo cuestionó que el show de Villegas, lejos de buscar risas directas, se apoyó excesivamente en números musicales —algo que, según él, sirve más para “mantener ocupada” a la audiencia que para hacerla reír de verdad— y lo comparó con formatos menos exigentes, llegando a afirmar que el resultado se asemejaba al de “un animador de discoteca” más que al de un humorista de Viña.
Césarito desata polémica en Viña 2026
Para Césarito, esta postura crítica no se limita solo a Villegas, sino que también extendió su juicio a la primera noche del festival, donde señaló que la rutina de Stefan Kramer —otro humorista consolidado— también quedó corta frente a las expectativas y dependió de elementos musicales más que de chistes efectivos.
La polémica refleja una tensión más amplia sobre el estado del humor en uno de los escenarios más exigentes de la televisión chilena. Mientras el público tradicional y las guaguas del Monstruo parecen celebrar rutinas más nostálgicas o musicales, críticos como Césarito reclaman innovación y originalidad en un momento en que la comedia busca reinventarse sin repetir fórmulas del pasado.
En redes sociales, la discusión ha dividido aguas: hay quienes respaldan la mirada crítica de Césarito señalando que el festival debería elevar sus estándares, y otros que defienden el estilo clásico de los humoristas presente en la Quinta Vergara, argumentando que no todo tiene que ser humor experimental para resonar con 15 mil almas encendidas en “el Monstruo.”















