En 2017, mientras Mon Laferte hacía historia con su debut en el Festival de Viña del Mar, una cámara captó a una fan llorando desconsoladamente durante su interpretación de “Tu falta de querer”, transformándola en un meme nacional que recorrió redes y pantallas por semanas. Casi una década después, esa misma fan —identificada como Dolores Malena— volvió a aparecer en la Quinta Vergara, esta vez para acompañar a su ídola en un momento aún más especial: la consagración de Mon Laferte en la edición 2026 del certamen.
Dolores, que en 2017 protagonizó un momento que muchos calificaron como emotivo y otros como excesivo, reapareció esta semana mostrando que su devoción por Mon Laferte no ha menguado con el tiempo. La mujer relató a medios que la voz de la cantante siempre la ha “envuelto a nivel espiritual” y que su regreso a la Quinta fue un reencuentro con una historia personal que la ha marcado profundamente. “La he visto las tres veces acá y sentí que era como volver a sentir lo que viví la primera vez”, señaló con nostalgia.
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De meme viral en 2017 a la Quinta de Viña 2026
El contraste entre 2017 y 2026 lo pintan no solo los años transcurridos, sino lo que ha significado Mon Laferte para la cultura musical chilena: de una artista que despertaba pasiones al extremo de lágrimas en el público, a una figura que hoy recibe ovaciones históricas, premios importantes y la posibilidad de obtener la Gaviota de Platino. Este hito marca no solo una evolución de la cantante, sino también la continuidad de un vínculo emocional con alguien como Dolores, cuya historia recorrió Chile hace casi una década.
Sin embargo, la vuelta de Dolores a la Quinta también abre otra lectura: cómo se construyen mitos y narrativas alrededor de los fans en la cultura pop, y de qué manera esos momentos que parecían anecdóticos en 2017 encuentran hoy un nuevo sentido en el contexto de una artista consolidada internacionalmente. Incluida la fan en campañas y menciones especiales —como en una reciente colaboración con una marca de telecomunicaciones que la rescató en redes sociales este febrero—, su historia refleja la capacidad de ciertos gestos espontáneos de trascender en el tiempo y alimentar historias colectivas alrededor de figuras como Mon Laferte.
En medio de un festival que ha estado repleto de hitos, polémicas y reencuentros, el regreso de Dolores Malena a Viña 2026 pone en perspectiva la relación entre artistas y su público, y cómo los recuerdos emocionales pueden convertirse en capítulos duraderos dentro de la narrativa cultural chilena. Porque más allá de los memes, los premios o los escenarios imponentes, la música sigue siendo un catalizador de historias humanas que, a veces, empiezan con una lágrima y terminan grabadas en la memoria colectiva.














