La farándula chilena vuelve a encender sus alarmas con un nuevo capítulo del conflicto entre Marité Matus y Camilo Huerta, tras la separación de ambos y una disputa que ya supera lo sentimental para adentrarse en lo judicial y lo económico. Lejos de zanjar diferencias, la exesposa de Arturo Vidal ha endurecido su postura contra su exmarido, acusándolo de no devolver una millonaria suma de dinero y de sostener una versión que ella califica de “mentira” y traición pública.
Según consta en la demanda que Matus interpuso en julio de 2025 ante el Juzgado de Letras de Colina, la empresaria acusa a Huerta de haberse quedado con prácticamente toda la inversión inicial —cerca de 35 millones de pesos— que ella aportó para un negocio que ambos impulsaron durante su relación: un dispensario de cannabis medicinal en la comuna de Colina. En su alegato judicial, Matus busca que se reconozca la existencia de una sociedad comercial de hecho, algo que la defensa de Huerta ha negado con fuerza, alegando que los fondos solo fueron un préstamo temporal.
La batalla abierta entre Marité Matus y Camilo Huerta
La controversia se desató nuevamente cuando la defensa de Huerta afirmó en tribunales que ya se habrían efectuado siete pagos que sumarían más de $25 millones, como parte de la devolución de ese dinero. Pero la réplica de Matus fue tajante y pública: en sus redes sociales compartió una captura de esa noticia con un mensaje sobreimpreso que decía “¡Falso! ¡No ha devuelto ni un peso!”, desmintiendo categóricamente los pagos adjudicados a su exesposo y cuestionando la veracidad de su versión.
En una serie de historias de Instagram, la empresaria no solo desestimó cualquier abono, sino que también lanzó duras palabras sobre lo que considera una estrategia de Huerta para “tapar la verdad” y evadir responsabilidades. “Mentir exige valentía, sí, pero no una valentía admirable, la de quien está dispuesto a sostener una falsedad aun sabiendo a quién traiciona”, escribió, evidenciando cómo este caso mezcla medias verdades, desgaste emocional y una pugna abierta que ya supera lo personal y entra en lo moral.
La disputa, que partió con un quiebre sentimental anunciado el año pasado hasta convertirse en batalla legal, ha transformado a esta pareja en un símbolo de lo que ocurre cuando los negocios y los afectos se entrelazan sin contratos ni reglas claras. Para los observadores de la farándula local, queda la sensación de que este litigio judicial no solo definirá quién tiene razón sobre los millones, sino también cómo se narran las rupturas de poder, dinero y confianza en el mundo de las redes sociales y la justicia chilena.















