En una polémica que mezcla tragedia regional, guerra en redes sociales y egos de la farándula, DJ Isi Glock —la ex carabinera convertida en figura de internet y protagonista de varios rumores públicos— no dudó en apuntar directo a Otakin, catalogándolo como alguien que «tira mala onda y luego esconde la mano». El detonante: un comentario del “anti-influencer” sobre creadores de contenido en medio de los incendios que devastaron el Bío Bío y Ñuble, donde Isi se encontraba ayudando directamente en terreno.
Glock, cuyo nombre real es Ilaisa Henríquez, no se puso de perfil para defender el aporte que ella y su equipo han realizado en las zonas afectadas, recolectando víveres y apoyando la reconstrucción de viviendas desde el primer día del desastre. La acusación de Otakin —que acusó a algunos influencers de “mancharse la cara con cenizas” para figurar más que para ayudar— fue recibida como un ataque personal y profesional por parte de Isi Glock.
DJ Isi Glock contra Otakin
En su descargo, la DJ chilena no se guardó nada: calificó las palabras de Otakin como una falta de respeto y cobardía, señalando que lanzar insinuaciones y luego no aclarar a quiénes se refiere es una conducta irresponsable en un momento de crisis social y emocional. Glock incluso sostuvo que si la crítica estaba dirigida a ella o a su grupo de ayuda —el “Grupo Bandera”— debería decirlo de frente, porque “no es fecha de farándula”, especialmente cuando su propia familia estuvo afectada por las llamas.
Lo que subyace en estas tensas declaraciones es un choque de narrativas: por un lado, la figura de Otakin, conocido por su estilo crudo de reseñar y criticar —y que en el pasado ha sido definido por algunos como “antiinfluencer” precisamente por su negativa a seguir las reglas clásicas de las redes sociales— y, por otro, una mujer que busca construir legitimidad pública no solo con fama, sino con presencia física en un territorio golpeado. El enfrentamiento no sólo desnuda rivalidades entre creadores de contenido, sino también el desgaste que genera la exposición constante a la opinión y la polémica en espacios donde la tragedia debería ocupar toda la atención.
Al final, más allá de los insultos y descalificaciones cruzadas, lo que emerge es una discusión incómoda sobre el rol de los influencers en situaciones de crisis: ¿ayuda real o espectáculo? Para DJ Isi Glock, la respuesta es clara —y polémica— y está dispuesta a defenderla incluso a costa de lanzarse con todo contra quien ose cuestionarla.














