En el tras bambalinas de la farándula chilena, donde las sonrisas de portada conviven con celos ocultos y desencuentros, Carlos Valencia puso el dedo en la llaga: un conocido “famosillo” que durante todo el año se mofó de la importancia de la Gala de Viña del Mar terminó rogando por una invitación, para después bajarse a último minuto. Y lo contó sin paños tibios.
Valencia, figura popular en el circuito de influencers y tv, no solo relató el episodio con crudeza, sino que instaló un relato que desnuda dos caras de la misma moneda: la de quienes denigran desde la vereda del outsider, y la de quienes luego buscan el glamour cuando ese glamour les da luz. La escena no es solo anecdótica; es la foto instantánea de una farándula donde el oportunismo muchas veces supera la coherencia.
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Famosillo que se burló de la Gala
Según el testimonio del propio Valencia, la persona en cuestión pasó meses criticando la gala como un evento “irrelevante y pretencioso”, marcando su distancia pública. Sin embargo, cuando las confirmaciones oficiales de invitados comenzaron a circular, el mismo personaje habría empezado a tocar puertas, enviar mensajes e incluso suplicar por un cupo. El colmo llegó cuando, con invitación en mano, se excusó de última hora alegando “asuntos personales”. Un giro que, para Valencia, solo confirmó la doble moral que permea este tipo de instancias sociales. Él fue Patricio Sotomayor.
La anécdota ha provocado reacciones encontradas. Algunos seguidores de Valencia celebran la franqueza y aplauden que alguien del rubro desenmascare la conducta que ellos perciben como “falsa y oportunista”. Otros, en tanto, cuestionan si era necesario ventilar el episodio públicamente, señalando que puede tratarse de una disputa personal más que de una crítica con sustento artístico o ético.
No obstante, el caso va más allá del chisme. Habla de la tensión entre autenticidad y espectáculo, entre la crítica constante desde la periferia mediática y la seducción que ejerce la vitrina principal cuando esta se abre. Porque en Chile, donde los eventos como la Gala siguen siendo medidores de estatus, nadie quiere quedar fuera… aun cuando se haya pasado el año asegurando que no le interesa. Y si alguien termina bajándose de la invitación, quedan las palabras, las grabaciones y —sobre todo— las preguntas sobre qué tan genuinas son las posturas que se asumen desde el otro lado de la pantalla.
Respeto a la baja sostuvo que “Hasta último momento, Américo venía”, mientras que “Yamila desde un inicio dijo que no podía venir”, dijo Valencia. Pero “entiendo que el equipo de Américo habló con él y llegaron a la decisión de no venir hoy”, sostuvo.















