La apertura de la cuarta noche del Festival de Viña del Mar 2026 estuvo marcada por un gesto de respeto a una de las artistas latinas más influyentes de la historia: un homenaje a Selena Quintanilla durante la obertura, que combinó coreografías, música y la intervención de la soprano chilena Verónica Villarroel junto a otros intérpretes en la Quinta Vergara.
Sin embargo, lo que para muchos fue un momento de emoción y recuerdo para una figura ícono de la cumbia y la música latina, para Abraham “A.B.” Quintanilla, compositor, productor musical y hermano de Selena, fue una afrenta artística que no dudó en atacar públicamente. Desde su cuenta de Instagram, el productor calificó lo visto como una “falta de respeto” señalando que la forma en que se interpretaron los clásicos de su hermana sonó “peor que una pista de karaoke” y criticó la mezcla de estilos, particularmente la inclusión de elementos operísticos que, a su juicio, no tienen relación con la esencia popular de la música de Selena.
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Hermano de Selena Quintanilla destroza homenaje
La crítica no se quedó en un comentario afiebrado: Quintanilla insistió en que la producción chilena había fallado no solo en la ejecución vocal, sino en el concepto artístico del tributo, subrayando que “el aceite no se mezcla con agua, la ópera no se mezcla con la cumbia” y lamentó que se cantaran las letras mal, algo que para él representa un agravio doble: a su hermana y a quienes crecieron con su música.
Más allá de las palabras duras, el hermano de Selena quiso dejar claro que su molestia no era contra Chile ni contra su público, sino que —según sus propias palabras en un video complementario— su descontento era con la forma en que se abordó el tributo, el cual fue visto por miles de televidentes y admiradores de la artista fallecida. A.B. Quintanilla, que compuso muchos de los temas que la catapultaron a la fama, expresó sentirse “mal del estómago” tras escuchar la interpretación que consideró una deformación de lo que definió como “arte hermoso”.
La reacción ha encendido el debate en redes sociales y comunidades de seguidores de Selena: mientras algunos entienden la necesidad de defender la autenticidad del legado musical ante homenajes que se desvían de su espíritu original, otros critican la dureza de Quintanilla y defienden la intención del festival de honrar a una figura trascendente del pop latino. Lo cierto es que este episodio —en medio de un festival que ya ha estado bajo la lupa por controversias artísticas— pone sobre la mesa una discusión más amplia sobre cómo se rinde homenaje a leyendas culturales sin traicionar la esencia que las hizo grandes.














