La consagración de Mon Laferte en el Festival de Viña del Mar 2026 no solo dejó una Quinta Vergara encendida con la entrega de la preciada Gaviota de Platino, sino que también reactivó un capítulo del pasado que hoy pone en aprietos a un rostro tradicional de la crítica cultural. Hablamos de Jaime Coloma, periodista que hace más de dos décadas evaluó a la cantante cuando aún se llamaba Monserrat Bustamante en el programa Rojo, Fama Contra Fama.
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Tras la ovación popular y el respaldo unánime al show de Mon Laferte —considerado uno de los momentos más memorables del certamen este año— Coloma se encontró nuevamente en el centro de la conversación mediática. Su nombre fue tendencia en redes sociales luego de que usuarios revivieran un antiguo comentario suyo, irónico y poco alentador, previo a que la artista alcanzara la cima de su carrera artística.
Jaime Coloma pide que lean su mea culpa
Lejos de quedarse al margen, Coloma decidió romper el silencio y pedir que su mensaje fuera leído en un matinal nacional. A través del conductor Vasco Moulian, envió un texto con una explícita admisión de error respecto a aquella crítica de juventud: “Me equivoqué en mi percepción de Mon Laferte en aquel entonces”, solicitó que se comunicara en pantalla, tal como fue transmitido por el espacio Contigo en la mañana de CHV.
La movida de Coloma desnuda, más que un simple arrepentimiento, una tensión latente entre las evaluaciones televisivas del pasado y el juicio del público hoy. Más aún cuando se recuerda que aquella frase —“Qué bueno que tengas esa capacidad de autocrítica, Monserrat, porque vas a llegar muy lejos”— fue reinterpretada por muchos con ironía, y ejecutada como broma por quienes celebran la trayectoria global de Mon Laferte.
Para varios analistas de redes, la petición de Coloma de ser leído en un matinal no fue un gesto de humildad espontáneo, sino una acción calculada para salvar reputación profesional, en un momento donde la nostalgia y el reconocimiento artísticos convergen en torno a la cantante. Mientras tanto, en plataformas como X las comparaciones entre el pasado crítico y la consagración actual siguen multiplicándose, como recordatorio de que en el mundo del espectáculo chileno, la memoria —y la autocrítica— nunca se queda enterrada en el archivo.














