A casi dos años de su explosiva separación del periodista Francisco Kaminski, la actriz y presentadora Carla Jara abrió la carpeta de su historia privada y confesó que no fue un solo mensaje ni un hallazgo puntual lo que la llevó a sospechar la infidelidad de su exesposo, sino una acumulación de señales y gestos que su intuición supo leer antes de que todo estallara. Su relato —contado en el programa Only Friends— perfila una narrativa más compleja y humana de lo que hasta ahora se conocía, donde el “sexto sentido” no aparece como anécdota, sino como herramienta de supervivencia emocional.
En medio del diálogo con la comediante Yamila Reyna, Jara fue desafiante al ser preguntada si su sospecha se basó en algo concreto o simplemente en un presentimiento. “No, fue una corazonada. Hay cosas que uno ve… miradas y actitudes que altiro te dicen: aquí algo raro está pasando”, explicó la ex Mekano, dejando en claro que más allá de un solo hecho aislado hubo una tensión acumulada que la llevó a no ignorar las señales.
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Jara revela su sexto sentido en quiebre
La separación entre Jara y Kaminski —que fue anunciada oficialmente en marzo de 2024 tras más de una década juntos y con un hijo en común— estuvo marcada desde el principio por contradicciones públicas. Mientras el comunicador aseguraba que el fin de la relación se daba “en buenos términos”, Jara más tarde desveló versiones mucho más crudas y personales, incluyendo que su hijo presenció discusiones entre Kaminski y su actual pareja de entonces, Camila Andrade, escenas que habrían influido en el desgaste emocional del núcleo familiar.
Pero la historia no se detiene en sospechas o miradas furtivas. En entrevistas previas, la actriz confesó que no fue solo intuición lo que la llevó a la verdad, sino la suma de inconsistencias y señales silenciosas que se acumularon con el tiempo. Esto se alinea con relatos de terceros que apuntan a que incluso el propio hijo de la pareja llegó a encontrar en el teléfono mensajes que confirmaban lo que su madre ya presentía.
Hoy, con la relación entre Kaminski y Andrade consolidada y él viviendo con ella, según reportes de mediados de 2025, lo que queda de la historia de Jara es una reflexión abierta sobre cómo la intuición femenina puede adelantarse a hechos que luego se confirman, pero también sobre el precio emocional de sostener una relación hasta que la evidencia se impone. En un ecosistema televisivo donde el morbo y el escándalo suelen devorar historias de amor y traición, la versión de Jara —más que un relato de infidelidad— es un recordatorio de lo que muchas veces sucede detrás de las cámaras: la verdad no siempre llega por un gran gesto, sino por una serie de pequeños detalles que nadie vio venir hasta que ya era demasiado tarde.















