La actriz Javiera Díaz de Valdés abrió su corazón en un episodio profundamente personal del programa La Última Palabra, donde abordó el impacto emocional que dejó en su vida —y en la de su hija— la muerte de su exesposo Juan Manuel Vial en 2021, un golpe que, a juicio de la intérprete, la “sacó de eje” en un momento ya cargado de crisis personales y colectivas.
Vial, crítico literario y figura querida en el mundo cultural, falleció tras enfrentar un cáncer fulminante, pocos meses después de que él y Díaz de Valdés se hubieran separado pero aún figuraran legalmente como casados. “Yo creo que es la primera muerte importante en mi vida”, confesó la actriz, describiendo el suceso como un punto de inflexión emocional que coincidió con una acumulación de tensiones: la pandemia, el estallido social y una serie de cambios íntimos que la dejaron sin “centro” propio.
Javiera Díaz de Valdés rompe el silencio
Más allá del impacto personal, Javiera señaló que la partida de Vial afectó de forma profunda a su hija Rosa, a quien el crítico literario había llegado a considerarse “como un padrastro”. En sus palabras, la muerte del hombre que compartió con su familia no solo fue traumática por la pérdida, sino también por la forma en que desordenó las rutinas afectivas de una joven que, aunque ya estaba en edad adolescente, vivió de cerca un duelo complejo y cargado de contradicciones.
Díaz de Valdés también contextualizó ese duelo dentro de un escenario social y emocional particularmente denso: “veníamos de la pandemia… veníamos de atrás del estallido social… estaba todo muy intenso”, dijo, señalando que ese cúmulo de presiones externas potenció la fragilidad interna que ya vivía desde antes del fallecimiento de Vial. Para ella, el momento representó una cascada que la obligó a replantearse su identidad y su vida profesional, en un momento en que también lidiaba con ausencia de roles relevantes en teleseries y decisiones personales profundas.
Lejos de un relato frío o concesivo, la actriz habló con crudeza sobre lo que implicó “perder el centro” tras ese golpe, reconociendo que la experiencia la empujó a confrontar dolor, vulnerabilidad y expectativas rotas. Más allá de recordar a Vial como exmarido, Javiera Díaz de Valdés reveló cómo una pérdida puede reconfigurar el tejido emocional de una familia, especialmente cuando los vínculos —aunque distendidos— siguen presentes en la cotidianidad de quienes quedan atrás.











