Jordi Castell encendió polémica contra Michelle Bachelet: crítica ácida entre voto nulo, memoria política y rol internacional
En medio del temblor político que dejó la segunda vuelta presidencial chilena, el fotógrafo y personalidad mediática Jordi Castell volvió a poner en jaque la memoria política del país, esta vez apuntando sus dardos hacia la expresidenta Michelle Bachelet, tras transparentar que marcó su voto como “nulo” en la reciente elección.
Castell no se anduvo con eufemismos en sus redes sociales: confrontó con un hilo crítico la trayectoria de Bachelet, recordando su evolución política en torno a derechos que hoy se dan por sentados en el debate público. El detonante fue una serie de publicaciones en Instagram en que, luego de mostrar su voto nulo y los resultados que consagraron a José Antonio Kast, cuestionó la ortodoxia ideológica de la exmandataria y la acusó implícitamente de usar valores como estrategia política más que como convicción firme.
Lo que para muchos fue una anécdota de farándula, para otros tocó un nervio político más profundo. La crítica de Castell no surgió en el vacío: se enmarca en un Chile polarizado donde figuras del pasado —como Bachelet— están siendo revaluadas tanto por sectores de derecha como de izquierda. Mientras la exmandataria defendió recientemente sus principios tras votar y enfatizó en la importancia de respetar los resultados electorales y buscar acuerdos transversales, la crítica de Castell la retrata como un símbolo de la vieja política que hoy no satisface ni a moderados ni a sectores más radicales.
El trasfondo de esta disputa verbal también tiene implicancias internacionales. La postulación de Bachelet como candidata de Chile para la Secretaría General de la ONU ha enfrentado críticas y rechazo en ciertos sectores, particularmente desde Estados Unidos, donde legisladores republicanos la han señalado por supuestas alianzas con regímenes cuestionados, lo que podría complicar su llegada al máximo cargo de Naciones Unidas.
En ese escenario, las palabras de Castell funcionan como un eco popular de un país que siente que las élites tradicionales —de centroizquierda y centro— han perdido la brújula ética. La renuncia de un voto consciente a optar por opciones disponibles y la decisión de emitir un nulo se convirtió en símbolo de descontento. Castell usa su plataforma para amplificar ese malestar, transformando una elección presidencial en una crítica frontal al legado y credibilidad política de una figura clave de la Concertación y la política chilena de las últimas dos décadas.















