El impacto del paso multitudinario de Matteo Bocelli por el Festival de Viña del Mar 2026 no quedó solo en el escenario ni en las corona de Rey de Viña, sino también en algo que pocos esperaban: una amistad que cruzó fronteras y que terminó en una invitación muy personal a Chile.
Tras deslumbrar en la Quinta Vergara, donde su voz conmovió tanto al público como a la prensa acreditada (lo que lo llevó a ser coronado Rey del certamen), Bocelli volvió a hablar de lo que vivió en Chile, pero esta vez fuera del escenario. En una entrevista radial con Romántica FM, el artista reveló que le ofreció a Juan Manuel Astorga —periodista de Mega y miembro del jurado del evento— una invitación muy especial: una cena en su casa en Italia cuando el comunicador viaje al Viejo Continente.
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El gesto no fue producto del azar. Según relatos de Astorga, la relación con Bocelli surgió mucho más allá de los flashes y los micrófonos: entre cafés, almuerzos y conversaciones informales tras bambalinas, se forjó una camaradería que el propio comunicador describe como “sincera” y poco común en medio del ritmo frenético del festival.
Matteo Bocelli convierte Viña 2026 en puente personal
Para Bocelli, el paso por Chile fue más que una parada profesional en su gira; fue una experiencia que le permitió conectar con la cultura local y con personas que lo recibieron “como en casa”. En sus propias palabras, el italiano disfruta cocinar y le gustaría preparar una cena tradicional en su hogar para Astorga, lo que pone en evidencia que el vínculo entre artista y periodista trascendió la mera cortesía de festival.
Este episodio agrega un matiz interesante al relato de Viña 2026: en medio de rutinas tensas, polémicas y coronaciones, se filtra lo más humano del espectáculo. Un cantante mundialmente reconocido no solo aceptó ser parte de un certamen, sino que abrió la puerta de su casa a quien lo acompañó con una mirada profesional y humana, sugiriendo que la música y el vínculo interpersonal pueden operar como —en palabras de algunos asistentes— los mejores puentes culturales.
En tiempos donde la prensa y los artistas a menudo se miran con desconfianza, el gesto de Bocelli hacia un comunicador chileno pone en evidencia que, detrás de las cámaras, todavía hay espacio para amistades que se cocinan —literalmente— a fuego lento.
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