A horas de que el humor cierre el telón de la LXV edición del Festival de Viña del Mar, no todo el ruido proviene del escenario de la Quinta Vergara: desde la TV abierta y los análisis numerológicos, Kenita Larraín volvió a encender la discusión en torno a lo que se verá esta noche cuando Pastor Rocha suba al icónico anfiteatro.
Lejos de limitarse a un comentario ligero, la conocida numeróloga y panelista de Con Gusto a Viña revisó los números asociados al comediante —según su método— y aseguró que, si bien el humorista transita un ciclo favorable, hay “trampas emocionales” que puede perjudicar su actuación. Según Larraín, el predominio del número siete, símbolo de éxito pero también de perfeccionismo, lo pone en una encrucijada: si entra en autoexigencia y rigidez en su show, podría perder el hilo frente al Monstruo de la Quinta.
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Kenita Larraín arma controversia
“Debe evitar entrampares si algún remate no sale como espera”, advirtió Larraín, quien insistió en que Pastor Rocha —quien ya divide opiniones por su humor alusivo a creencias religiosas— necesita fluir y concentrarse en su talento más que en la aprobación externa para conquistar al público viñamarino. Este tipo de pronósticos, por cierto, no pasan desapercibidos en un ambiente saturado de análisis previos a las actuaciones: mientras algunos los ven como guiños curiosos, otros los critican como réplicas fuera de contexto a una disciplina —el stand up en Viña— que ya genera controversias propias.
La figura de Pastor Rocha, cuyo humor religioso ha generado reacciones encontradas entre el público y líderes religiosos, ya es por sí sola un imán para la polémica antes de su debut en la noche final. En ese escenario, los consejos sobre manejar las expectativas, cuidar la energía del equipo o evitar conflictos pasan a ser parte de la narrativa de una presentación que —según analistas del festival— podría tensar aún más la relación entre el humor y los valores culturales presentes en el certamen.
En un Festival de Viña que acaba el viernes 27 de febrero con una mezcla de ritmos urbanos y comedia, la intervención de Larraín refleja cómo, en este año en que cada detalle se magnifica, incluso la numerología puede convertirse en otro ingrediente del debate previo a uno de los shows más comentados de la historia reciente del certamen.















