Millaray Viera decidió hablar sin filtros sobre una de las dimensiones menos visibles del complejo proceso de salud que enfrentó durante el último año: el impacto que la enfermedad tuvo sobre su propia imagen. La animadora, que actualmente está al frente del regreso de “Alfombra Roja”, reconoció que los cambios físicos provocados por el hipertiroidismo de Graves llegaron a hacerla cuestionarse en un rubro donde la apariencia forma parte de la exposición diaria.
La comunicadora explicó que su diagnóstico no solo afectó su organismo. El Graves puede comprometer también los ojos y, en su caso, desarrolló una oftalmopatía que modificó su apariencia. “Por eso, si me ven los ojos un poquito más afuera de lo normal, es porque estoy con esta situación”, comentó, poniendo sobre la mesa una consecuencia que para alguien permanentemente expuesta frente a las cámaras puede adquirir una dimensión especialmente compleja.
“La parte estética también te cuestiona”
Viera admitió que precisamente ahí apareció uno de sus mayores temores. “La parte estética, porque también tu pega tiene mucho que ver con eso”, reconoció. El comentario refleja una presión que suele quedar escondida detrás de las luces de televisión: no basta con recuperarse físicamente cuando el rostro también es parte de la herramienta laboral. En su caso, aceptar que su apariencia había cambiado implicó enfrentarse a una inseguridad que no esperaba.
Pero el proceso terminó provocando una transformación más profunda. Según relató, el miedo a no ser aceptada por esos cambios físicos terminó perdiendo fuerza y dejar de obsesionarse con la imagen fue, en sus propias palabras, como sacarse “una mochila gigante”. La enfermedad, que inicialmente la puso frente a una situación crítica, terminó obligándola a replantearse cuánto peso le estaba dando a la mirada ajena.
La situación que vivió antes de conocer su diagnóstico fue particularmente delicada. Viera recordó que comenzó a experimentar señales físicas que no lograba interpretar: se le caían objetos de las manos, tenía temblores constantes e incluso llegó a desmayarse. Pese a ello, demoró en acudir a un médico porque estaba convencida de que lo que estaba viviendo terminaría desapareciendo por sí solo. “Algo en mí muy extraño, como que me tenía convencida de que esto se iba a pasar”, recordó.
Millaray Viera revela el miedo que le dejó su enfermedad
Fueron sus propias hijas quienes finalmente la impulsaron a buscar ayuda. Cuando llegó a recibir atención médica descubrió que se encontraba enfrentando una tormenta tiroidea, una complicación grave asociada al hipertiroidismo. La propia Viera ha contado anteriormente que la crisis terminó con ella hospitalizada y que posteriormente tuvo que atravesar un extenso período de recuperación.
“Probablemente si no hubiese tomado esa decisión a tiempo, la historia habría sido súper distinta”, reflexionó ahora. La frase resume la dimensión que alcanzó el episodio y también explica por qué la animadora ha decidido hablar públicamente de su experiencia: no solo para explicar un cambio físico que sus seguidores podían advertir, sino para visibilizar una enfermedad que, según ella misma ha planteado, muchas personas desconocen.
Hoy, con tratamiento y controles médicos, Viera asegura encontrarse en condiciones de retomar plenamente su actividad profesional. Su regreso a la televisión ocurre después de un período que la obligó a bajar el ritmo, cuidar su salud y revisar sus prioridades. Y en una industria donde la imagen puede convertirse fácilmente en una exigencia permanente, su relato deja una señal incómoda: a veces el verdadero desafío no es volver a verse como antes, sino aprender a vivir cuando el espejo ya no devuelve exactamente la misma imagen.
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