Lo que comenzó como uno de los rescates más comentados del invierno chileno terminó dejando consecuencias que todavía golpean a sus protagonistas. Manuel Orellana, conocido como “El Chino”, reveló que las dos educadoras de párvulos que permanecieron con él durante casi una semana aisladas en un refugio del Cajón del Maipo atraviesan actualmente un complejo escenario personal y laboral.
De acuerdo con el relato entregado por Orellana, las mujeres se encuentran sin trabajo y recibiendo apoyo profesional después de la experiencia vivida durante el temporal y los días de aislamiento en la cordillera. “Ellas están sin trabajo, están pasando por una situación psicológicamente, mental… están ahora con un problema psicológico, están pasando por un tratamiento”, afirmó el denominado “Chino”.
La situación contrasta con el vuelco que tuvo la vida del propio Orellana después del rescate. El hombre pasó de ser uno de los protagonistas de una emergencia que mantuvo en vilo al país a transformarse en un rostro recurrente de programas de televisión y espacios de entretención. Incluso reconoció que la exposición pública le ha abierto nuevas oportunidades. “Es un golpe de suerte, está todo bien. Me he sentido bien acogido en el canal, bien reconocido. Es bueno ser famoso igual, porque todos te llaman la atención, quieren saber de ti, y agradecido de la fama que estoy llevando”, sostuvo.
El duro presente de las “tías del jardín”
Pero mientras “El Chino” habla de su inesperada fama, asegura que sus acompañantes siguen lidiando con las consecuencias del episodio. Consultado directamente sobre si él también había recurrido a apoyo psicológico, respondió que no. “No, yo no estoy con ayuda psicológica”, afirmó.
El vínculo entre los tres tampoco desapareció después del rescate. Orellana aseguró que continúa teniendo contacto con las dos mujeres y que se mantiene informado sobre cómo están. “Las ubico igual, porque somos de la misma comuna, uno sabe igual de dónde son ellas, cómo están, igual siempre la gente va comunicando a las demás personas”, señaló.
La historia había comenzado en julio, cuando Orellana y las dos educadoras quedaron aislados en medio de las intensas nevadas registradas en la zona cordillerana. Los tres fueron encontrados con vida después de permanecer durante seis días en un refugio, donde contaban con alimentos, agua, ropa de abrigo y otros elementos que ayudaron a soportar las condiciones extremas.
El episodio generó además una fuerte discusión pública por las circunstancias del viaje y por el despliegue realizado para localizar a los desaparecidos. Con el paso de las semanas, la historia dejó de ser solamente un operativo de emergencia y se transformó en un fenómeno televisivo y de redes sociales. Orellana incluso entregó posteriormente su versión sobre el viaje y aseguró que “no fuimos a carretear, sino a turistear de noche”, explicando que los tres conocían previamente el sector.
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