La influencer Naya Fácil volvió a encender la atención mediática en plena tercera noche del Festival de Viña del Mar 2026, pero esta vez no por un show ni una aparición viral, sino porque aseguró haber sido reprendida por personal de seguridad mientras estaba como público en la Quinta Vergara, situación que la hizo retirarse antes de lo planeado y encender comentarios críticos sobre el manejo de figuras populares entre los asistentes.
Según relató la creadora de contenido tras salir del recinto, asistió al festival para ver el show del dúo mexicano Jesse & Joy, comprando su entrada como cualquier espectador común y corriente. A pesar del cariño del público —que incluso la reconoció y vitoreó durante comerciales—, afirmó que fue llamada la atención por guardias cuando se tomaba fotos con sus seguidores en los pasillos, lo que generó incomodidad y la decisión de marcharse antes de la presentación de este tercer día.
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Naya Fácil explota en Viña 2026
“Me retaron porque me estaba sacando fotos con los facilines… me dijeron que me sentara si estaba de público”, aseguró Naya Fácil, utilizando su propio término para referirse a sus seguidores. La influencer defendió que no estaba interfiriendo en el espectáculo ni alterando el orden, sino simplemente compartiendo con la gente que fue a verla en la platea, lo que para ella debería haber sido parte de la experiencia festivalera.
Lejos de ocultarlo, Naya no solo expresó su molestia con un tono resignado —“igual me da lata”— sino que además amplificó el episodio como una crítica implícita a la organización de Viña: ¿es aceptable que figuras públicas deban esconderse o limitar su interacción con el público por orden de seguridad cuando asisten como cualquier espectador? Este incidente vuelve a colocar sobre la mesa el debate sobre el lugar de los influencers en eventos masivos y hasta qué punto se les permite o se les niega protagonismo incluso cuando no están en el escenario.
Mientras algunos seguidores la apoyaron por compartir la experiencia, otros en redes cuestionaron si fue exagerada su reacción o si simplemente buscaba atención mediática desde el público mismo. Sea como sea, este episodio muestra que en Viña 2026, la polémica no solo nace del escenario, sino también de las trincheras del público y de la convivencia entre figuras populares y la producción del festival.















