Pamela Jiles volvió a hacer de las suyas, esta vez fuera del Congreso y en terreno mediático, donde se mueve con la soltura de quien nunca abandonó del todo la farándula. Invitada al programa Ahora es Cuando de Radio Infinita, la diputada no solo habló de política: también descolocó al conductor Juan Manuel Astorga con una inesperada cuota de coquetería en pleno diálogo.
El intercambio partió en tono cordial, pero rápidamente tomó el sello jilesiano. Entre bromas sobre su escasa presencia en “medios de la elite”, la parlamentaria dejó entrever que se siente más cómoda en espacios populares que en formatos de corte informativo tradicional. La frase no pasó inadvertida: marcó distancia editorial y, de paso, instaló su clásico discurso anti-élite, incluso sentada frente a uno de sus rostros.
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Pamela Jiles coquetea en vivo con Astorga
Fue en ese contexto donde lanzó el comentario que rompió la formalidad del estudio. Mirando fijamente al periodista, Jiles le dijo que no podía perder la oportunidad de “admirar sus ojos preciosos”, rematando que se trataba de “una pequeña coquetería” permitida. Astorga, sorprendido, optó por seguir el juego con humor, agradeciendo la presencia de la diputada y abriendo la puerta a futuras visitas.
Pero el momento distendido no eclipsó su opinión sobre el espacio. Jiles sostuvo que la farándula —territorio que conoce desde Primer Plano— refleja más la realidad social que programas dirigidos a audiencias de élite, deslizando una crítica indirecta al propio formato que la entrevistaba. Una declaración que, fiel a su estilo, mezcló halago personal con dardo editorial.
La escena volvió a confirmar que Jiles entiende la televisión como un ring simbólico: coquetea, provoca y opina sin pedir permiso. Porque cuando la política se cruza con el espectáculo, ella no cambia el libreto… lo radicaliza. Y esta vez, el sorprendido fue Astorga.















