En medio de la tragedia que vive esta localidad tras los devastadores incendios forestales, un fragmento de entrevista televisiva se ha convertido en símbolo de tensiones sociales y culturales que van más allá del fuego y la ceniza.
Una joven que fue consultada mientras recibía comida en el comedor gratuito instalado por el Ejército en Lirquén respondió que la iniciativa era una “reparación histórica”, frase que no tardó en encender la mecha de una polémica en redes sociales y dividir opiniones entre quienes creen que fue un comentario inocente y quienes lo tildaron de fuera de lugar en una emergencia.
La escena ocurrió durante un despacho en vivo de Canal 13, cuando un periodista preguntó a la entrevistada sobre la ayuda desplegada en la zona. La respuesta, que buscaba ligar la entrega de alimentos con una lectura histórica del apoyo militar a la comunidad, fue rápidamente viralizada y reinterpretada por internautas como un comentario desconectado de la realidad básica del momento: un plato de comida para alguien que lo ha perdido todo.
Polémica en Lirquén
Lo que siguió en las redes fue un festín de críticas duras y punzantes. Algunos usuarios acusaron a la joven de estar ideologizada o de proyectar discursos académicos en un contexto de emergencia alimentar, y en varios comentarios más crueles incluso se llegó a leer: “Quítenle el plato, no lo merece”. Esos comentarios no solo son un juicio hacia sus palabras, sino una forma de castigo social que cae en lo personal frente a alguien que, de haber estado mal vestido o sin hogar, simplemente estaba siendo ayudado en un momento crítico.
Esta reacción no surge en el vacío: Lirquén y otras comunas afectadas por los incendios han visto una avalancha de ayuda, voluntariado y también de tensión comunitaria. Las autoridades han debido canalizar donaciones y organizar centros oficiales de apoyo para evitar caos en los accesos, ante una afluencia masiva de ciudadanos queriendo ayudar de forma directa y complicada para la movilidad urbana.
Para algunos observadores, el episodio de la joven entrevistada expone un punto más profundo: cómo en momentos de crisis las palabras se cargan de significados políticos y culturales, y cómo la solidaridad, aun cuando emerge con fuerza en terreno, es interpretada bajo lentes ideológicos incluso cuando debería ser un acto humano simple y directo. En un territorio donde la ayuda es urgente y escasa, la polémica por una frase revela que las heridas sociales pueden doler tanto como las que deja el fuego.














