La clásica temporada de especulaciones y pronósticos que antecede al Festival de Viña del Mar 2026 ya tiene un protagonista inesperado: Latife Soto, la tarotista que ha ganado notoriedad más por sensaciones que por certezas, lanzó una predicción precisa sobre el futuro de los humoristas que subirán al escenario de la Quinta Vergara.
Su lectura no se limita a adivinar sonrisas: va directo a la yugular del espectáculo, con nombres propios y una mezcla de elogios, advertencias y sorpresas editoriales.
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Según Soto, Stefan Kramer no solo llegará con su arsenal de imitaciones y personajes afilados, sino que estaría destinado a convertirse en el gran referente cómico de la edición, explotando tecnología y guiños a la contingencia política que, en el fondo, parecieran más un contrataque a quienes piden por humor más atrevido o más “cercano al Chile real”. Su lectura sugiere que el veterano humorista jugará sus cartas de forma estratégica —y que caerá bien en un público que aún vomita por punchlines que corten como bisturí.
Pero no todo es brillo. Soto apunta a que Piare con Pe podría experimentar lo más temido por los comediantes del festival: pifias abiertas y un monstruo implacable. Ese veredicto entrega lectura clara dentro de un ambiente donde el público del Festival ya ha demostrado ser crítico y exigente con el humor extranjero o con rutinas que no conectan con la chispa local.
Tarotista Latife Soto devela quién “la rompe”
Ya en años recientes, presentaciones de comediantes —especialmente internacionales o con estilos “blandos”— han generado reacciones diversas, pasando de ovaciones a rechazos rotundos en cuestión de minutos.
En contraposición, la predicción de Soto trae también nombres que, en sus cartas, figuran como sorpresas positivas: el Pastor Rocha entra en escena como el humorista que podría reescribir expectativas, provocando carcajadas donde otros tropezarían. Junto a él, figuras como Rodrigo Villegas y el venezolano Esteban Düch —a juicio de Soto— están “preparados para brillar”, combinando experiencia y carácter distintivo en una parrilla que, este año, promete una mezcla de estilos y personalidad.
Más allá del espectáculo, esta predicción de Latife Soto alimenta un debate más profundo sobre qué tipo de humor merece o no el aplauso del “monstruo” festivalero. Entre quienes opinan en redes y los antecedentes de ratings con humoristas que han batido récords en ediciones anteriores, queda claro que hay un público dividido: algunos piden comedia con filo social y otros siguen confiando en los clásicos que siempre saben como encender la Quinta Vergara. Quizá el verdadero pronóstico está menos en las cartas que en cómo el humor chileno —y su audiencia— está dispuesto a evolucionar.













