Camila Flores reaparece tras polémica por galvano a Claudio Crespo y desata nueva ola de críticas: ¿premio a la impunidad?
Después de días de silencio mediático tras las acusaciones de su esposo Percy Marín y el anuncio de su separación, la diputada Camila Flores (RN) volvió a la escena pública con una acción que rápidamente encendió las redes: junto al diputado Cristián Labbé rindió un reconocimiento al exfuncionario de Carabineros Claudio Crespo, absuelto en el caso que dejó ciego al dirigente Gustavo Gatica durante el Estallido Social de 2019.
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La entrega del galvano —presentada por Flores como un acto para “relevar el patriotismo, la vocación de servicio y el compromiso con Chile y con Carabineros”— no pasó desapercibida. Para sectores críticos, ese gesto no solo es un respaldo ideológico a una figura estrechamente vinculada a una de las heridas más profundas del país, sino también una **señal política que desafía las demandas de justicia y reparación de cientos de víctimas de violencia estatal.
El trasfondo del reconocimiento convierte el gesto en algo más que ceremonial. Crespo fue absolto en el juicio por el disparo que dejó sin visión al activista Gatica, tras la argumentación judicial de legítima defensa en un contexto de violencia generalizada. Su absolución generó debate público y acusaciones de impunidad judicial, precisamente en un episodio donde la percepción de la acción policial y la defensa de agentes del Estado siguen polarizando la discusión nacional.
Camila Flores reaparece tras polémica
Flores, conocida por su postura crítica frente a lo que ella considera un sesgo en la persecución penal de funcionarios de orden público, aprovechó la instancia para reforzar su narrativa: “Aquí se reconoce a quienes honran a Chile con valentía, convicción y amor por su patria”, dijo, asumiendo una lectura de su gesto que divide opiniones entre quienes valoran la defensa de Carabineros y quienes ven en ello un homenaje a la impunidad.
La reacción en redes fue inmediata y feroz. Para opositores políticos y activistas de derechos humanos —que han visto con irritación la defensa pública de figuras como Crespo— la movida fue interpretada como una provocación política destinada a consolidar una base que rechaza las críticas al actuar policial durante el Estallido Social y a figuras de la derecha más dura.
Usuarios incluso recordaron que en redes resurgen antiguas declaraciones de Flores sobre desconfianza, control y poder personal, utilizadas para subrayar lo que ellos perciben como una constante en su estilo político.
Este nuevo episodio ocurre justo cuando Flores enfrenta presión tanto desde adentro de su sector como desde la oposición, tras la ruptura con Marín —quien la acusó de maltratos y abuso de poder en el contexto familiar— y la creciente atención mediática sobre su actividad pública.
La diputada no ha respondido directamente a las críticas sobre la entrega del galvano, pero su decisión ya está siendo leída como un gesto político consciente en un momento en que las narrativas sobre violencia estatal, justicia y memoria social están lejos de cerrarse.















