El comediante y conductor Checho Hirane volvió a encender la polémica nacional tras protagonizar un momento incómodo en su programa Conectados de Radio Agricultura, donde intentó “aligerar” un insulto dirigido al Presidente Gabriel Boric y terminó generando un incendio en redes sociales por la postura ambigua entre humor y agresión política.
El episodio arrancó, según registros que circulan en redes, con la reproducción de un audio enviado por un adherente de José Antonio Kast, que afirmaba con crudeza: “Tenís un Presidente ahue… por eso el país está como está”. La respuesta de Hirane fue mezclar humor con agresión: “Nadie puede tratar de ahue… al Presidente, por más ahue… que sea el Presidente”, frase que provocó carcajadas en el panel y que, minutos después, él mismo debió intentar corregir con una disculpa pública en directo alegando que le “salió lo humorista”.
Lo que en un comienzo pudo quedar en anécdota de radio quedó convertido en viral político —y en un espejo del discurso polarizado— tras el apagón moral que Hirane intentó aplicar: se ríe del comentario ofensivo hacia Boric, pero luego pide disculpas por haberlo dicho. Ese juego de doble estándar no solo fue criticado por quienes ven en su actitud una falta de respeto a la investidura de la función pública, sino que reactivó la discusión sobre cómo algunos comunicadores mezclan el humor con la violencia verbal en un contexto preelectoral cada vez más tenso.
Checho Hirane pone en evidencia el double standard mediático
En redes sociales la reacción fue tajante. Usuarios de distintas tendencias políticas señalaron que el momento fue vulgar y agresivo, criticando que un profesional tenga tal laxitud al referirse al jefe de Estado. Comentarios como “la mala clase y agresividad ahora se celebra” o “ese tipo de comentarios nos costará salir del barro” resumen la sensación de frustración hacia la actitud de Hirane, a quien algunos acusan de alimentar la crispación en un año de alta conflictividad política
Este episodio no ocurre en un vacío mediático. En los últimos meses, los discursos hacia Boric han escalado en intensidad y amplitud, desde críticas públicas de figuras políticas hasta memes y ataques verbales en espacios de entretenimiento. En diciembre pasado, el candidato Kast ya había recrudecido contra Boric, acusándolo de “desconectado de la realidad” en temas de seguridad y gestión pública, lo que puso aún más combustible sobre la mesa de debate nacional.
La disculpa pública de Hirane, más que un gesto de responsabilidad, parece haber sido un intento de contener el fuego mediático sin cuestionar el contenido de sus palabras. En un año en que la polarización política se mezcla con el espectáculo de la radio y la televisión, el episodio evidencia cómo algunos comunicadores no solo influyen en la opinión pública, sino que la tensionan deliberadamente, con risas, justificaciones y gestos que no terminan de reconocer los límites entre crítica política legítima y agresión personal.















