En un giro que amenaza con tensar aún más las internas de la derecha tras la elección presidencial, la diputada Ximena Ossandón (RN) prendió la alarma política al cuestionar sin medias tintas la posible llegada de Rodolfo Carter al nuevo Ministerio de Seguridad, catalogando su perfil como “insuficiente” para asumir una cartera clave en el próximo gobierno de José Antonio Kast.
En declaraciones a medios radiales, Ossandón no se guardó nada: aseguró que no ve claras las cualidades ni los indicadores de gestión que justificarían la designación de Carter, actual senador electo por La Araucanía, a un cargo que, dijo, exige “relación con las Fuerzas Armadas, conocimiento de las policías y resultados tangibles sobre seguridad”.
“Personalmente, para mí no cumple con los requisitos”, sentenció la parlamentaria de Renovación Nacional, marcando una ruptura explícita con la narrativa oficial que ha colocado al exalcalde de La Florida como uno de los nombres que suenan con fuerza para encabezar una de las carteras más complejas del futuro gabinete.
Ossandón destroza opción de Rodolfo Carter
Esta crítica no solo expone un malestar interno dentro de RN, sino que abre interrogantes sobre la coherencia y criterios de evaluación del círculo político que rodea a Kast a pocos días de anunciar su equipo de ministros.
La reacción de Ossandón va más allá de una simple discrepancia: se instala como una réplica frontal a quienes ven en Carter —político de larga trayectoria comunal y nacional— un perfil capaz de enfrentar la crisis de seguridad pública que golpea a múltiples regiones del país.
En un contexto donde el propio ministro saliente ha destacado que quien asuma el cargo deberá “administrar muy bien los egos” y gestionar indicadores complejos de violencia y delito, la ausencia de experiencia operativa o vínculos estrechos con uniformados y estructuras policiales ha sido el foco de la crítica.
Más allá de las declaraciones puntuales, la tensión en la derecha refleja un problema más profundo: la falta de perfiles técnicos sólidos para cargos estratégicos en un momento crítico para Chile. El ruido no solo viene de la interna de RN; en los últimos meses, diversas voces han planteado reservas sobre la idoneidad de figuras públicas para encabezar roles clave, resaltando incluso que hay otras figuras —como exministras o militares retirados— que, a juicio de algunos analistas, podrían aportar experiencia más directa en seguridad ciudadana.
En definitiva, la discusión sobre Rodolfo Carter no es solo un debate de nombres sino una cruzada sobre criterios políticos y técnicos para gobernar. Y mientras Kast afina su gabinete, la derecha se enfrenta a su propio espejo: ¿prefiere lealtad partidaria o competencia técnica en un momento donde la seguridad pública es, para muchos ciudadanos, la prioridad número uno? Esta polémica recién comienza.















